domingo 22 de marzo de 2026
La Pandemia

¿El coronavirus está en los zapatos, la ropa, en el pelo?

Por Redacción El Ancasti

NUEVA YORK.- Las consultas y dudas sobre el coronavirus son recurrentes: el temor de la gran mayoría, en todo el mundo, es introducir el virus en el hogar a través de la ropa, los zapatos o el correo.

Expertos en enfermedades infectocontagiosas, científicos que se dedican al estudio de partículas aerosoles y microbiólogos respondieron las inquietudes de la opinión pública sobre los riesgos de entrar en contacto con el virus. Y aunque las precauciones son necesarias, la respuesta de la ciencia es tranquilizadora.

¿Tengo que cambiarme de ropa y ducharme cuando vuelvo a casa del supermercado?

Para la gran mayoría, que puso en práctica el distanciamiento social y sale solo al supermercado o la farmacia, los expertos coinciden en que no hay necesidad de cambiarnos ropa o ducharnos al volver a casa, pero sí tenemos que lavarnos las manos. Si bien el estornudo o la tos de un infectado pueden expulsar al aire microgotas virales y partículas aún más pequeñas, llamadas aerosoles, la mayoría caen al piso.

Hay estudios que muestran que algunos aerosoles pueden quedar flotando en el aire hasta media hora, pero no es como un enjambre de mosquitos y difícilmente tomen contacto con nuestra ropa. "Una microgota tan pequeña como para quedar flotando en el aire difícilmente se deposite en la ropa, por simple efecto de las leyes de la física", dice Linsey Marr, científico del Instituto Tecnológico de Virginia.

Pero, ¿por qué esas gotas pequeñas y partículas no suelen aterrizar en nuestra ropa?

"Esas microgotas siguen flujos laminares, que son las corrientes de aire suave que circulan alrededor de una persona. Son como esos insectos diminutos o partículas de polvo que fluyen junto a un auto a baja velocidad, pasan sin tocarlo, pero que golpearían contra el parabrisas si el auto fuese más rápido", dice Marr.

"Los humanos no podemos movernos tan rápido como para que pase eso", se explaya Marr. "Al movernos, nos abrimos paso desplazando el aire, y al hacerlo también desplazamos esas microgotas y partículas. Alguien tendría que estar tosiendo o estornudando grandes gotas alrededor nuestro para que puedan aterrizar en nuestra ropa. Y esas gotas tendrían que ser lo suficientemente grandes para no seguir los flujos laminares y lo suficientemente chicas como para no caer pesadamente al piso".

O sea que si uno fue al supermercado y alguien le estornudó encima, probablemente lo mejor sea volver a casa, sacarse la ropa y bañarse. Pero el resto de las veces, podemos confiar en que al movernos despacio empujamos el aire y alejamos las partículas virales de nuestra ropa.

¿El virus puede alojarse en el pelo o la barba?

Por todo lo dicho anteriormente, si cumplimos con el distanciamiento social, no debe preocuparnos la contaminación del cabello o la barba. Incluso si alguien te estornudó en la nuca, cualquier gota que haya caído en nuestro pelo muy difícilmente sea fuente de contagio.

"Hay que imaginar el proceso que tiene que darse para que alguien se contagie", dice el doctor Andrew Janowski, docente de infectología pediátrica de la Escuela de Medicina del Hospital de Niños de St. Louis. "La carga viral de ese estornudo tendría que ser alta, y tendrían que caernos encima muchas gotas".

¿Me tengo que cuidar al lavar y ordenar la ropa?

La respuesta depende de si tenemos o no tenemos contacto cercano con alguien enfermo de Covid-19. El lavado de ropa normal puede hacerse como de costumbre, sin ningún cuidado especial. Hay otros tipos de virus, como los norovirus, que son difíciles de limpiar, pero el nuevo coronavirus, al igual que el virus de la gripe, está rodeado de una membrana de grasa que lo hace vulnerable al jabón. El jabón de lavar habitual y el secado de la ropa son más que suficientes para eliminar el virus, suponiendo que estuviera en esa ropa.

"Sabemos que el virus (de las microgotas) puede depositarse en la ropa y después volver a desprenderse al aire en movimiento, pero la carga viral en esa ropa tendría que ser enorme, mucho más alta que la que podría recibir una persona que camina o va al supermercado", dice Marr.

Con info de La Nación

 

 

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