En el marco del Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú (1826–2026), durante la tarde de hoy quedó finalizada la obra del mural con la imagen del Beato, una intervención artística que busca revalorizar su legado espiritual y cultural.
La obra, de grandes dimensiones, fue realizada por el artista catamarqueño Luciano Reynoso en la pared trasera del templo y busca revalorizar el legado espiritual y cultural del franciscano.
En el marco del Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú (1826–2026), durante la tarde de hoy quedó finalizada la obra del mural con la imagen del Beato, una intervención artística que busca revalorizar su legado espiritual y cultural.
La obra, de 9 metros de alto por 10 metros de ancho, fue realizada sobre la amplia pared del fondo de la Iglesia San José de Piedra Blanca por el artista plástico Luciano Reynoso, oriundo de la localidad de Las Pirquitas, departamento Fray Mamerto Esquiú, quien actualmente reside en la ciudad de Aguilares, provincia de Tucumán.
Este mural representa un homenaje a la figura del Beato y al profundo sentimiento de fe que une a toda la comunidad. Según destacaron los organizadores, cada trazo refleja el sentimiento de un pueblo que se prepara para vivir un acontecimiento histórico y trascendental: los 200 años del nacimiento de Fray Mamerto Esquiú.
La puesta en valor de este emblemático mural en Piedra Blanca no solo recupera uno de los espacios más representativos de la tierra del célebre franciscano, sino también la historia, la fe y la identidad de todo un pueblo que mantiene viva la memoria y el legado del Beato Esquiú.