martes 2 de diciembre de 2025
Cara y cruz

Un sistema en el banquillo

Por el modo en que organizaron el juicio de la llamada Causa Cuadernos, los miembros del Tribunal Oral Federal Nº 7 no alcanzan a dimensionar la trascendencia institucional, política y social del acontecimiento.

Cristina Fernández de Kirchner y los exfuncionarios involucrados no enfrentan cargos solo por sus presuntas defecciones éticas, sino también, y sobre todo, como miembros de una gigantesca organización que esquilmó durante años al erario con coimas, sobreprecios y dispositivos de blanqueo del dinero ilícito, integrada también por gran parte la flor y nata del empresariado nacional vinculado a la obra pública.

De los 87 imputados, 63 son grandes empresarios. Entre ellos está Carlos Wagner, que fue presidente de las cámaras de la Construcción y de Empresas Viales durante la mayor parte del período: junto al financista Ernesto Clarens, está sindicado como organizador en el sector privado de la asociación ilícita cuya jefatura se atribuye a CFK. Aparte de las coimas, hay pruebas de cartelización. Los organizadores señalados del lado estatal son el ex ministro de Planificación Julio De Vido y su subsecretario de Coordinación y Control de Gestión, Roberto Baratta.

La Justicia organizó el juicio por los Cuadernos de la Corrupción de tal forma que se extendería durante cuatro años La Justicia organizó el juicio por los Cuadernos de la Corrupción de tal forma que se extendería durante cuatro años

Es todo un sistema el que está sentando en el banquillo. Se trata de la causa de corrupción más importante de la historia del país, con los dos extremos de los sobornos –pagadores y receptores- implicados, a la que concurrirán nada menos que 626 testigos.

Alegando no tener espacios físicos adecuados, los jueces decidieron hacer el juicio oral y público por “zoom” y no en forma presencial.

La adopción del formato virtual provocó ayer, de arranque nomás, en la lectura de las acusaciones, situaciones grotescas y cómicas, con el presidente del tribunal, Enrique Méndez Signori, oficiando de director de cámaras para procurar que todos los acusados estuvieran visibles junto a sus abogados.

Carlos Beraldi, defensor de CFK, tuvo que acomodar el encuadre para que apareciera la expresidenta, quien de todos modos tenía que cogotear como garza en la laguna a cada rato para estar visible.

De Vido almorzó en cámaras. El empresario santafesino Alberto Ángel Padoán siguió parte de la primera jornada desde su cama.

Que el Poder Judicial de la Nación no haya hecho lo necesario para que un juicio de tamaña significación se lleve adelante con todos los acusados y sus defensores presentes es un indicador de la escasa importancia que le atribuye. ¿Cómo puede creerse que no hay espacios lo suficientemente grandes como para recibir a todos los acusados y sus defensas, por más que sean 87?

El ritmo quelónico que se decidió imprimir al debate abona la presunción de que se pretende minimizar su importancia.

Según se anunció, las audiencias serán todos los jueves este año y pasarán a los martes en abril del año que viene. Una por semana, con la agenda sometida a ferias judiciales, feriados e imponderables que podrían incluir hasta desperfectos tecnológicos. Los cálculos más optimistas estiman que podría concluir con suerte dentro de cuatro años.

No puede evitar pensarse que hay una deliberada intención de licuar la trascendencia del debate debido al lugar que la mayoría de los acusados ocupan en el esquema de poder del país.

Salvando enormes distancias, porque no se están juzgando aberrantes delitos de lesa humanidad, el proceso admite por su impacto y proyección analogías con el Juicio a los personeros de la dictadura criminal. Podrían considerarse forzadas, pero sirven para resaltar un elemento distintivo: a diferencia de lo que ocurrió en el juicio a los militares, en la Causa Cuadernos están acusadas las contrapartes civiles del funcionariato estatal, como cómplices y organizadores.

Poderosas e influyentes contrapartes. Un detalle que acaso explique los considerados, confusos y dilatorios procederes de la Justicia.

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