viernes 27 de mayo de 2022

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No reconoce a su familia

Sigue la rehabilitación del playero que fue atacado

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20 de enero de 2022 - 01:05

BUENOS AIRES - A dos meses de la salvaje golpiza que sufrió de parte de un joven de 17 años, el playero Arturo López continúa con su rehabilitación y sigue sin reconocer a su familia.

Los médicos informaron que el hombre tuvo dos hemorragias cerebrales producto del golpe y desde ese entonces se encuentra internado en el Centro Médico Fitz Roy sin poder reconocer a su familia ni saber con exactitud qué es lo que sucedió. El menor, junto con sus padres, se encuentra prófugo de la justicia luego de que la jueza haya solicitado su pedido de captura.

La causa es investigada por la jueza Carla Cavallieri y el fiscal juvenil Mauro Tereszko quienes señalan que están tratando de contactarse con el joven y su familia para que se presenten en la fiscalía. Luego de dos meses la causa sigue sin avanzar y las hijas de Arturo solicitan que muevan la carpeta de investigación ya que Carlos tiene antecedentes.

A mediados de diciembre, Arturo fue llevado al Centro Médico Fitz Roy donde realiza una rehabilitación motora con fisioterapeutas, fonoaudiólogos y un equipo profesional que lo sigue en toda su lenta evolución. Pese a la noticia alentadora, los especialistas no pueden dar precisión acerca de las secuelas que puede llegar a tener ni cuánto tardará la recuperación.

El avance de los casos de coronavirus en el país hicieron que la clínica tuviera que tomar medidas más restrictivas y por este motivo solo puede ingresar una persona a su habitación: ése es otro de los grandes problemas que atraviesa el playero ya que le dificulta aún más poder reconocerlos. Una de las hijas contó que, al turnarse con su otra hermana para visitarlo, le muestran fotografías viejas, le ponen sus temas favoritos de chamamé, pero las conversaciones son escasas ya que él no tiene la capacidad para tener una conversación fluida y si eso no sucede se termina poniendo nervioso. Al principio de la internación Arturo tuvo que ser atado a la cama ya que al estar desorientado se quería desenchufar las máquinas y se lastimaba: ahora eso ya no sucede.

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