La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme ayer la condena contra Sergio Nicolás Argañaraz por el crimen de Mía Aguirre, la niña de tres años que murió en agosto de 2014 en la localidad bonaerense de Berisso tras sufrir reiterados hechos de violencia y abuso sexual. El máximo tribunal rechazó el último recurso presentado por la defensa y dio por concluido el extenso recorrido judicial del caso.
Mía ingresó sin signos vitales al Hospital de Niños de La Plata con múltiples hematomas, fracturas en brazos y costillas, lesiones de distinta data y signos de abuso sexual. Los médicos que la asistieron advirtieron que no se trataba de un episodio aislado, ya que la menor había sido atendida anteriormente con explicaciones contradictorias sobre el origen de sus heridas.
Las pericias descartaron las versiones brindadas por los adultos responsables de su cuidado y confirmaron un cuadro de maltrato infantil severo. En diciembre de 2021, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de La Plata condenó a Argañaraz a 45 años de prisión por homicidio simple en concurso real con abuso sexual agravado por acceso carnal, cometido en un contexto de convivencia. En la misma causa, la madre de la niña, Cecilia Mailén Cabrera, fue declarada culpable de homicidio calificado por el vínculo, aunque se le impuso una pena de ocho años de prisión al considerarse circunstancias extraordinarias de atenuación vinculadas a una situación de violencia de género y vulnerabilidad.
La autopsia determinó que la muerte de la menor fue causada por un paro cardíaco producto del dolor extremo generado por los golpes, lo que derivó en un shock neurogénico. Testimonios dieron cuenta de un contexto sostenido de violencia, amenazas y omisiones, pese a las denuncias realizadas ante distintos organismos antes del desenlace fatal.