Mientras el sistema carcelario argentino atraviesa una crisis de sobrepoblación, la provincia de Catamarca muestra una notable anomalía estadística y estructural.
Entre 2015 y 2024 hubo escaso crecimiento de presos. Las cárceles del resto del país están colapsadas.
Mientras el sistema carcelario argentino atraviesa una crisis de sobrepoblación, la provincia de Catamarca muestra una notable anomalía estadística y estructural.
Con una tasa de encarcelamiento significativamente baja y un perfil delictivo que invierte las tendencias nacionales, la jurisdicción presenta un panorama diferente del encierro que predomina en el resto del país.
El dato más revelador del informe del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT) de 2024 -con datos de 2015 a 2024-, es la evolución de la población carcelaria. Entre esos años el país experimentó un crecimiento del 67,7% en su cantidad de detenidos y muchas provincias quedaron al borde del colapso funcional.
Contrariamente, en Catamarca, el incremento en el periodo 2015-2024 fue de apenas el 14,8%, pasando de 445 a 511 personas privadas de su libertad (PPL).
Esta estabilidad sitúa a la provincia con una tasa de encarcelamiento de 119,1 detenidos cada 100.000 habitantes, menos de la mitad de la media nacional, que asciende a 258.
A diferencia del promedio nacional, donde el nivel de ocupación alcanza un crítico 130% -con casos extremos como Salta, que llega al 245%, Catamarca es una de las pocas jurisdicciones con capacidad ociosa.
Con un total de 679 plazas disponibles para 511 internos, el nivel de ocupación se sitúa en el 75,3%.
Este desahogo infraestructural permite, en teoría, una gestión de la población penal menos hacinada y con más control institucional.
Por otra parte, el perfil de los internos en Catamarca rompe con el patrón observado en las grandes urbes como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe. Mientras en esas jurisdicciones los delitos contra la propiedad (robos y hurtos) son el motor principal del encierro, en Catamarca este rubro ocupa el tercer lugar con 20,4%.
El dato de mayor impacto es que los delitos contra la integridad sexual constituyen la principal causa de encierro, afectando al 38,7% de la población carcelaria.
Para dimensionar la magnitud de esta cifra, en Buenos Aires este tipo de delitos representa el 18,6% y en Córdoba el 19,1%.
Casi 4 de cada 10 presos en Catamarca están tras las rejas por delitos sexuales lo que pone en evidencia la necesidad de replantear las políticas de tratamiento y prevención.
Detrás de los delitos contra la integridad sexual se ubican los hechos contra las personas -homicidios y lesiones-, con 24,3%.
El factor que completa el perfil atípico es la situación procesal de los reos. Catamarca ostenta un 71% de personas condenadas y solo 29% procesadas. Este porcentaje de prisión preventiva es sensiblemente inferior al promedio nacional (37,3%), lo que sugiere una mayor celeridad en el dictado de sentencias o un uso menor y más restrictivo de la prisión preventiva.
El volumen de la población carcelaria catamarqueña es reducido, si es comparado con otras provincias, con 511 personas. Por eso es necesario tener en cuenta que una variación mínima en la cantidad de ingresos de detenidos puede producir saltos porcentuales elevados.
Otro detalle que surge del informe nacional, es la ausencia de personas bajo medidas de seguridad por salud mental en establecimientos penitenciarios al cierre de 2024, un dato que diferencia a la provincia de otras siete jurisdicciones que aún mantienen pacientes judicializados en entornos carcelarios. El informe de Comité Nacional ubica a Catamarca como una jurisdicción de baja tasa de encierro, con capacidad penitenciaria disponible y un perfil delictivo atípico, donde los delitos sexuales y contra las personas superan ampliamente a los hechos contra la propiedad.
Al 31 de diciembre de 2024, el sistema penitenciario registraba 121.443 personas privadas de la libertad (PPL), lo que equivale a una tasa de 258 cada 100.000 habitantes, la más alta de la historia. El promedio del crecimiento de la población carcelaria (7,1 %) fue incluso superior al que se venía registrando anualmente durante los últimos 25 años (6%).
Cinco provincias superan ampliamente la tasa nacional de encarcelamiento: Córdoba encabeza la lista, con casi 377 personas privadas de la libertad(PPL ) cada 100.000 habitantes. Le siguen: Mendoza, con 308; Buenos Aires, con 305; Santa Fe, con 286 y Salta, con 267.
El informe del CNPT destace además el aumento en términos absolutos de la cantidad total de personas presas de forma preventiva. En términos absolutos, en solo tres años pasó de 43.191 personas procesadas en 2022 a 45.305 en 2024, lo que representa un crecimiento de casi cinco puntos porcentuales.
En comparación con los varones, las mujeres y las personas trans presentan niveles superiores en el uso de la prisión preventiva.
Además, advierten desde el Comité, las personas condenadas a penas de hasta tres años -es decir, por delitos de escasa o nula lesividad- representan el 17 % de la población condenada en cárceles del país (12.787 personas). En 2022, las personas con condenas de corta duración representaban el 13,5 %.
La situación procesal de las personas privadas de la libertad muestra que la mayoría cuenta con una condena firme. En la actualidad, el 62,0 % de la población carcelaria se encuentra condenada, mientras que el 37,3 % permanece procesada, es decir, sin sentencia definitiva.