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Editorial

Paros domingueros y colisión de derechos

24 de abril de 2023 - 01:10

Después de más días de paro que de clases en lo que va del año por las medidas de fuerza de docentes, madres y padres de estudiantes que concurren a las escuelas preuniversitarias Fray Mamerto Esquiú y ENET N° 1, decidieron que ya era hora de hablar sobre el tema que los preocupa en una asamblea. De modo que se autoconvocaron para hoy lunes a los efectos de sentar posición y hacérsela saber a las autoridades y al gremio que inició el plan de lucha.

La preocupación de los padres es razonable. Se sabe que en la Argentina las medidas de fuerza sindicales por desacuerdos salariales con las patronales son muy comunes, sobre todo en un contexto de alta inflación, pero que a un mes y medio del inicio del ciclo lectivo haya habido tres semanas de paro es un hecho con muy pocos precedentes.

El gremio que representa a los docentes tiene derecho, en el marco de las negociaciones paritarias, a formular las demandas salariales que considere justas. Eso está fuera de toda discusión. Lo que sí puede cuestionarse y, seguramente formará parte del debate, es el método elegido para reclamar. Los paros tan extensos, a poco de comenzar las clases, producen una colisión entre el derecho de huelga y el de acceso a la educación.

Se trata, además, de paros sin asistencia a los lugares de trabajo y sin una actividad adicional que sea sindicalmente movilizante, que permita a la comunidad educativa y a la población en general, estar informados sobre los motivos de la medida. Son lo que se considera en la jerga gremial como “paros domingueros”, que no demandan a los dirigentes que los promueven mayor esfuerzo. Los docentes no van a la escuela, los chicos no tienen clases y las autoridades encargadas de mejorar la oferta salarial casi que ni se enteran. Si los paros en el sector privado producen una afectación a las empresas porque las privan de ganar dinero, en el sector público eso no sucede.

En 2008 hubo una experiencia similar, cuando el gremio docente universitario llamó a un paro por tiempo indeterminado que duró varias semanas. Los padres de la Escuela Preuniversitaria se autoconvocaron, hicieron su propia reunión, luego participaron de una asamblea del gremio y se acordó un trabajo de concientización conjunto sobre la problemática. La modalidad de la protesta se modificó, las reivindicaciones docentes se conocieron con mucha mayor amplitud y, al cabo de algunos días, el acuerdo salarial finalmente fue logrado.

Debería el gremio, tal vez, procurar actividades militantes que sean más útiles para su causa y menos dañinas para los estudiantes. Una clase abierta en un espacio público, una volanteada en la puerta de los establecimientos, asambleas en la escuela de las que puedan participar los padres y los propios alumnos para informarles sobre los motivos del reclamo y de paso comprometerlos a que los acompañen, movilizaciones, y tal vez un paro –con concurrencia a los lugares de trabajo para que los protagonistas no se desmovilicen- de vez en cuando.

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