Este guiso, heredado de los inmigrantes italianos, es una receta ideal para combatir el frío, mojar el pancito y disfrutar en familia.
La buseca es un guiso que lleva como ingrediente principal el mondongo. Su origen es europeo, pero en países como Argentina o Uruguay se lo adoptó como propio. Durante décadas, se cocinaba en enormes ollas para compartir con la comunidad, convirtiéndola en un símbolo de familia y calidez. Tomar en cuenta que las legumbres se deben remojar el día anterior para obtener una cocción pareja.
- Verter en una cacerola grande aceite hasta que cubra hasta 2 mm de espesor. Llevar al fuego hasta que el aceite esté bien caliente. Rehogar la cebolla y el ajo. Agregar la panceta sin el cuerito y cortada en tiras gruesitas. Saltear unos segundos.
- Incorporar las zanahorias previamente cortadas en juliana, los puerros picados gruesos, el repollo en juliana y el apio picado. Rehogar. Cubrir con caldo de verduras.
- Agregar el mondongo ya cocido y cortado en tiritas, el extracto de tomates disuelto en una taza de caldo, los porotos, los garbanzos ya cocidos y el chorizo colorado cortado en rodajas.
- Dejar hervir despacio, agregando de a poco el caldo si fuese necesario, hasta que el mondongo y el repollo estén bien blanditos. Incorporar las papas y el zapallo y, si hiciera falta, sumar más caldo para que se cocinen. Hervir hasta que se ablanden las papas.
- Agregar el pimentón, el ají molido y el orégano. Agregar sal, si hiciera falta.
- Servir caliente con el jugo de la cocción y perejil fresco picado por encima de cada plato o cazuela.
Tips
- Añadir un toque de vino blanco al sofrito y algunas hierbas frescas como tomillo o laurel durante la cocción para intensificar el sabor.
- Para una versión vegetariana, sustituir el mondongo y el chorizo por más legumbres como lentejas y porotos negros, y añadir tofu o seitán para una textura similar.