En una entrevista concedida al diario español “El Debate”, Javier Milei reiteró su “apoyo total y absoluto al accionar de Estados Unidos e Israel” en Irán e insistió en inscribir el conflicto en una lucha en defensa de los “valores de Occidente”.
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Milei como "esparo"
Israel –dijo- “es un Estado que acepta convivir con otros estados. Irán no acepta convivir con Israel. Lo quiere exterminar. A mí no me importa lo que diga la prensa internacional socialista y las aberraciones y mentiras que dicen acerca de Bibi Netanyahu”, añadió.
El presidente definió a Israel como “el bastión de Occidente” y recordó que “Occidente es la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y la cultura judeocristiana. Israel es la base de la cultura judeocristiana”.
Es muy revelador que sea Milei —y no Trump ni Netanyahu— quien invoque la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y la cultura judeocristiana para justificar los bombardeos sobre Irán. Los arquitectos reales de esta guerra no han sentido necesidad de semejante andamiaje intelectual. Trump habla de "destruir" y de "abrir el maldito estrecho". Netanyahu habla de seguridad y supervivencia. Milei habla de Occidente.
En lunfardo, se denomina “esparo” a la persona que despliega maniobras distractivas para que el punguista opere con mayor facilidad. Tal es la función que parece cumplir Milei en beneficio de Trump y Netanyahu, que no se molestan en tratar de imbuir de principios morales sus brutales agresiones. El argentino es el único líder del mundo que insiste en ocultar la angurria petrolera de los Estados Unidos y los afanes expansionistas de los sectores más extremos del sionismo. Que su labor como “esparo” sea cada vez menos eficaz no obedece solo a su aislamiento, sino al cada vez más evidente contraste entre las palabras y las acciones del eje Trump-Netanyahu y los celebrados “valores de Occidente”.
La tradición filosófica que Milei invoca no produce guerreros sin restricciones: produce el derecho de guerra, la proporcionalidad, la protección de civiles, la presunción de inocencia. Esos son valores occidentales tan genuinos como la filosofía griega y son exactamente los que la guerra está violando: los ataques comenzaron mientras estaban en curso negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán; los bombardeos han dejado más de mil muertos según fuentes iraníes, incluyendo civiles; el líder supremo iraní fue ejecutado sin juicio. La doctrina de la guerra justa exige que la guerra sea último recurso. Atacar durante negociaciones de paz es su antítesis.
Curiosamente los países de la Unión Europea, que difícilmente puedan ser catalogados como enemigos de Occidente, se abstienen de proclamas tan enfáticas. Italia bloqueó el uso de una base militar en Sicilia para aeronaves de EE.UU. Francia propone autonomía estratégica europea. La OTAN en bloque rechazó enviar buques al estrecho. Si "Occidente" tiene un núcleo cultural, ese núcleo no está siguiendo a Milei, sino haciendo exactamente lo contrario.
La de Irán no es una guerra de valores y el propio comportamiento de Trump lo confirma: habla de petróleo, de dólares, nunca de filosofía griega. Su objetivo es instalar en Irán un gobierno títere que le permita controlar el flujo del petróleo de la región hacia China, como hizo en Venezuela. Hoy se cumplirá el plazo de su ultimátum, que consiste en arrasar Irán y devolverlo a la edad de Piedra. Habrá que ver qué pasa, pero mientras introduce al mundo entero en incertidumbre económica de graves consecuencias, mientras las cifras de muertos aumentan, Europa se distancia, los propios republicanos cuestionan la guerra sin declaración formal y el precio del petróleo escala y se traslada a los combustibles.
Milei, que comprometió a la Argentina en un conflicto bélico de enorme magnitud por decisión unilateral, sin debate parlamentario, sin consulta pública, sin informar a la sociedad argentina sobre los costos y riesgos de ese alineamiento, esgrime una coartada moral que hasta Trump y Netanyahu desechan por inverosímil.