miércoles 10 de diciembre de 2025
Mirador Político

Las trincheras provinciales

La necesidad tiene cara de hereje. Los gobernadores y Javier Milei convergen condicionados por el fantasma de un caos que se corporizó dramáticamente en el proceso electoral. La intervención de Donald Trump y el Tesoro de los Estados Unidos conjuró en la tercera semana de septiembre el colapso del programa económico libertario y las urnas verificaron un mes después la ausencia de alternativas consistentes a lo que el excéntrico inquilino de la Casa Rosada, con sus más y con sus menos, ofrece.

Lo que emergió de octubre fue la incapacidad del sistema político para revertir su fragmentación y traducir en el campo electoral las maniobras que los distintos bandos coordinaron contra la gestión libertaria en el Congreso.

La Libertad Avanza fue la única fuerza que plantó listas en todas las provincias del país. Milei se impuso sobre un desconcierto inédito del campo opositor, en el que se destaca el derrumbe como referencia nacional que el kirchnerismo transmitió al conjunto del Partido Justicialista.

Los cinco gobernadores que conformaron Provincias Unidas, todos provenientes de Juntos por el Cambio salvo el cordobés Martín Llaryora, fueron los que más altos costos pagaron por esta desconexión, con derrotas inapelables en sus distritos. El correntino Gustavo Valdez, que sumó al enclave después de ganar las provinciales, se salvó por un par de puntos.

El triunfo de los libertarios sobre el kirchnerismo en la Provincia de Buenos Aires, donde apenas unas semanas antes habían sido batidos en las provinciales desdobladas por 14 puntos porcentuales, condensó el fracaso del cuadrante Unión por la Patria. Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, Formosa, San Juan, La Pampa, Santa Cruz y, por unas décimas, La Rioja, pudieron sustraerse del estrago violeta.

Fracaso inapelable

Pasado octubre, el fracaso de CFK como presidenta del PJ Nacional resulta incontrastable, sobre todo si se consideran los esfuerzos que hizo para impedir, hace un año, abrir la conducción partidaria a sectores que no le respondieran incondicionalmente.

Es irónico que el riojano Ricardo Quintela, acosado por los Menem, haya sido el único gobernador que la visitó en la prisión domiciliaria de San José 1111 después de la derrota. Se trata del dirigente que intentó armar un esquema para disputarle la jefatura del partido al que sumergió en una crisis sin precedentes.

Neutralizados Quintela y sus aliados, CFK utilizó la lapicera partidaria para tratar de convertir a todas las filiales justicialistas en sucursales del Instituto Patria, política que incluyó la intervención de distritos insumisos y cargos de traición contra gobernadores que se desacataran a sus directivas parlamentarias.

Los ataques e intrigas que La Cámpora despliega contra Axel Kicillof reproducen pulsiones facciosas que se desenfrenaron en otras provincias como Salta, donde la deserción kirchnerista contribuyó a la derrota de las listas del gobernador Gustavo Sáenz sin obtener del daño beneficio alguno.

Movimientos centrífugos

Los resultados aceleraron movimientos centrífugos que se proyectan en reordenamientos de las tropas parlamentarias, con inminentes desgajamientos de las bancadas kirchneristas.

Son mecanismos autodefensivos típicos de los poderes provinciales.

En el último gobierno de la ex gobernadora Lucía Corpacci, actual senadora nacional, los entonces diputados nacionales Gustavo Saadi y Silvana Ginocchio se desmarcaron de la bancada “k” y conformaron “Elijo Catamarca”.

La maniobra mejoró las condiciones de negociación de Corpacci con la administración de Mauricio Macri y tuvo un pico de tensión traumático en 2017, cuando los dos catamarqueños avalaron la reforma previsional, conducta que les valió acerbos reproches, no solo de los tribunos kirchneristas sino también de militantes en las redes sociales.

Nadie osó, sin embargo, recriminarle nada a Corpacci como ocurrió el año pasado, cuando las críticas del PJ local en contra de la diputada nacional Fernanda Ávila fueron aprovechadas por CFK para atacar directamente a Raúl Jalil.

Jalil cuestionó esta semana la “conurbanización” general de la política y la escasa participación que se le da al interior en la configuración de la agenda pública. Las manifestaciones anticipan movimientos parlamentarios como la conformación del bloque “Convicción Federal” en el Senado, del que forma parte el catamarqueño Guillermo Andrada.

El peronismo catamarqueño mantendrá a partir de diciembre cuatro diputados nacionales: Fernando Monguillot, Claudia Palladino, Fernanda Ávila y Sebastián Nóblega.

Podrían, como otros grupos enfilados por los mandatarios, armar rancho aparte para operar en función de las tratativas entre el Gobierno provincial y la Casa Rosada.

Eutanasia colectiva

La implosión del kirchnerismo, que ya no puede ordenar siquiera Buenos Aires, deja a los enclaves peronistas huérfanos de expectativas nacionales en lo inmediato. El comando de CFK se ha diluido en su propia insensatez, despojado de toda expectativa de poder. Que quienes consiguieron sobrevivir al tsunami de Milei en 2023 se aparten de tan nociva jefatura obedece a la más elemental lógica política.

No se trata solo de la desaparición de formaciones nacionales capaces de antagonizar con los libertarios. El excelente momento que atraviesa Milei no alcanza a despejar las incertidumbres. Es el más fuerte en un ecosistema signado por fragilidades estructurales muy profundas cuya reversión es imprescindible.

En la construcción del nuevo orden, Milei resigna sus dogmas y los gobernadores se parapetan en sus territorios porque requieren sostener poder de fuego en el Parlamento y condiciones para la estabilidad de sus proyectos provinciales.

El robustecimiento de las identidades locales se inscribe en ese marco. Incluye eventualmente la herramienta del desdoblamiento electoral.

El Frente Cívico del santiagueño Gerardo Zamora aparece como un modelo atractivo en este sentido, en contraposición al “cordobesismo” de Schiaretti y Llaryora, que intentó trascender la frontera mediterránea y fue derrotado.

Ni que hablar de Kicillof, que en septiembre se probaba el traje de presidenciable y en octubre padece la tenaza que le forman los libertarios y los cristinistas empecinados en colectivizar su eutanasia.

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