Durante la quinta audiencia, en el debate que tiene al exintendente de Bañado de Ovanta, Elpidio Guaraz, en el banquillo de los acusados, se presentó una nueva ronda de testigos. Dos testimonios fueron los más relevantes. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, uno de los testimonios más importantes fue el de la profesional que realizó la pericia psicológica oficial. Según la perito, hay una clara evidencia de la existencia de una experiencia marcada por el abuso. La pericia sostiene la denuncia efectuada por la víctima.
A su turno, declaró una testigo. Su relato fue clave. Esta persona aseguró que ayudó a la joven cuando realizó la denuncia –en junio de 2021-. Durante un tiempo prolongado le dio contención, más aún cuando la denuncia tomó estado público.
También recordó que en 2020, hubo una primera separación entre la joven y el entonces intendente de Bañado de Ovanta. La testigo recibió a la víctima en su casa. En tanto que Guaraz insistió y habría movido influencias. La testigo recordó que en ese tiempo el acusado era el jefe comunal y ella cumplía funciones en el Ministerio de Educación, a cargo de Francisco Gordillo. Tras esta primera separación, Guaraz la habría perjudicado en su trabajo. Le dieron de baja. Cuando la relación se habría reanudado, la testigo recuperó su trabajo.
También declararon otros testigos. Entre ellos, un hermano de la víctima y una empleada municipal. Ambos aseguraron que nunca vieron nada. El debate se reanuda hoy, con una nueva ronda de testigos.
Expediente
En junio de 2021, una joven denunció a Guaraz, por entonces intendente de Santa Rosa. Para poder efectuar la denuncia debió escapar del terruño de Guaraz y llegar a la Capital. Una vez aquí, realizó la denuncia en la sede de la Fiscalía General –por entonces en Junín al 600-. La denunciante contó un hecho puntual, ocurrido en noviembre de 2019. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, el intendente se presentó con su camioneta en horas de la madrugada en la casa de la chica. Le insistió para que ingresara al vehículo “para conversar”. Una vez dentro del rodado, Guaraz arrancó la marcha y se llevó a la joven, contra su voluntad, a su casa. Al llegar, la hizo bajar del vehículo por la fuerza y la ingresó a su domicilio. Una vez ambos dentro, cerró la puerta con llave y comenzó a insultarla. Luego la agredió sexualmente. La joven permaneció encerrada en esa casa durante algunas horas.