La Iglesia mantiene abiertas distintas vías para la canonización del beato Mamerto Esquiú, incluso la posibilidad de que el Papa pueda declararlo santo sin la confirmación de un segundo milagro, mientras crece de manera sostenida la devoción popular y se multiplican las actividades religiosas y culturales en toda la provincia.
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La fe y decisión papal podrían llevar a Esquiú a la canonización
Mientras siguen analizando gracias recibidas por Esquiú, los fieles devotos buscan que avance la causa.
Así lo expresó Fray Pablo Reartes, secretario y vocero de la Comisión Provincial de Canonización, al referirse al actual estado de la causa y a las expectativas que genera este año jubilar para Catamarca.
El sacerdote explicó que, tras la beatificación, el proceso de canonización sigue los tiempos establecidos por el Vaticano, que tradicionalmente requieren la comprobación de un nuevo milagro atribuido a la intercesión del beato. Sin embargo, señaló que existen antecedentes recientes en la Iglesia en los que el Sumo Pontífice, en uso de sus facultades, ha avanzado en canonizaciones sin cumplir ese requisito, cuando se trata de figuras con una fuerte dimensión pastoral, espiritual y de entrega al Evangelio.
En ese sentido, indicó que la causa de Mamerto Esquiú se encuentra en permanente seguimiento por parte de la Conferencia Episcopal Argentina y del Dicasterio para la Causa de los Santos.
Reartes sostuvo que el tema fue tratado en la última reunión del episcopado y que se enviaron comunicaciones al Vaticano expresando el respaldo unánime de los obispos argentinos. Aclaró, no obstante, que los tiempos y decisiones dependen exclusivamente de Roma.
“Después de la beatificación hay que esperar, y eso genera ansiedad, porque el pueblo quiere verlo en los altares, pero sabemos que estos procesos tienen sus etapas”, expresó.
Mientras tanto, destacó el notable crecimiento de la devoción popular desde la beatificación, impulsado por un trabajo sostenido de evangelización, misión y difusión. Según relató, se realizaron misiones en distintos puntos de Catamarca, como Fiambalá y también en provincias vecinas como Tucumán, con una respuesta muy positiva de la comunidad.
Las actividades alcanzaron tanto a parroquias como a colegios estatales y privados, donde se trabajó especialmente con jóvenes y familias.
El vocero de la Comisión remarcó que este año tiene un valor simbólico particular, al conmemorarse los 200 años del natalicio de Mamerto Esquiú y los 100 años del inicio de su causa, lo que motivó la organización de numerosas acciones pastorales, educativas y culturales.
Entre ellas, mencionó la peregrinación que partirá desde Piedra Blanca, avanzará en caravana hasta la Capital y culminará con una celebración eucarística en el Convento de San Francisco, presidida por el obispo Luis Urbanc, seguida de una ofrenda floral y un evento cultural en su honor (ver nota siguiente).
Asimismo, resaltó el compromiso de laicos, frailes y sacerdotes que “entregan su tiempo y su vida” para sostener la difusión de la figura del beato, tanto en los barrios como a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Indicó que muchas personas se acercan para compartir testimonios de gracias recibidas, que son recopiladas y enviadas a las instancias correspondientes para su evaluación.
Finalmente, Fray Reartes subrayó que, más allá de la resolución formal de la canonización, el camino recorrido ya es un signo de fe viva para el pueblo catamarqueño.
“Mamerto Esquiú sigue evangelizando, sigue convocando y nosotros tenemos la responsabilidad de seguir anunciando su vida y su obra”, afirmó, al tiempo que expresó su esperanza de que este año jubilar traiga novedades desde el Vaticano para una de las causas más queridas por Catamarca.