El Gobierno prohibió este jueves el ingreso de la prensa acreditada a la Casa Rosada, lo que generó una fuerte ola de críticas de periodistas y legisladores opositores.
El Gobierno prohibió este jueves el ingreso de la prensa acreditada a la Casa Rosada, lo que generó una fuerte ola de críticas de periodistas y legisladores opositores.
La medida, adoptada de manera sorpresiva y sin comunicación oficial, clausuró la histórica Sala de Periodistas y dejó sin acreditaciones a quienes cubren la actividad presidencial.
Desde la gestión libertaria se argumentó que la decisión fue preventiva, tras un informe televisivo que mostró imágenes internas de la Casa Rosada registradas con lentes equipados con cámaras, lo que derivó en una denuncia por presunto espionaje ilegal.
El titular de Casa Militar, Sebastián Ibáñez, inició acciones legales contra dos periodistas, mientras que la Secretaría de Prensa justificó la medida señalando que se retiraron las huellas dactilares de los acreditados “de manera preventiva”.
La reacción de la prensa fue inmediata: presentaron una nota a la Secretaría de Medios solicitando que se revea la disposición. Paralelamente, diputados de distintos bloques enviaron una misiva a Casa Militar para exigir explicaciones y remarcar que “el libre acceso de la prensa a las fuentes de información es un pilar innegociable de cualquier sistema democrático”.
Lejos de moderar el tono, Milei redobló la apuesta en redes sociales, donde calificó a los periodistas como “basuras inmundas” y los acusó de desconocer la ley y la Constitución. La tensión se trasladó a las calles: los acreditados se reunieron para organizar acciones conjuntas.