Expediente Digital (SED) en el fuero penal representó un avance significativo hacia una justicia más ágil y eficaz en la provincia. Este cambio permite dejar atrás décadas de trámites en papel que, en muchos casos, se deterioraban o se extraviaban entre los anaqueles de los tribunales. El camino hacia la digitalización se inició con la sanción de la Ley 5658, que dispuso la incorporación progresiva del expediente electrónico y de sistemas de notificaciones digitales. Luego, la Corte de Justicia contrató a la firma UNITECH para llevar adelante la implementación, capacitar al personal y habilitar el Portal de Causas Judiciales Online.
El proceso comenzó en 2022 con los juzgados civiles y luego se extendió a las Cámaras de Apelaciones.
Más recientemente, el fuero penal incorporó el SED y hoy opera en Capital, Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú. Entre los primeros casos tramitados íntegramente a través del nuevo sistema se destacó el juicio abreviado por el homicidio de Jesús “Mentoplus” Vergara, ocurrido en el barrio Santa Marta. El imputado, Leopoldo Seco, reconoció su autoría y aceptó la pena acordada: fue condenado a 14 años de prisión.
La rápida condena en el caso “Mentoplus” demuestra que, cuando la tecnología se combina con voluntad institucional, es posible acelerar procesos y sortear parte de la burocracia tradicional. La rápida condena en el caso “Mentoplus” demuestra que, cuando la tecnología se combina con voluntad institucional, es posible acelerar procesos y sortear parte de la burocracia tradicional.
Este antecedente muestra el potencial del SED no solo para acelerar los trámites, sino también para garantizar respuestas judiciales más rápidas ante hechos graves. La posibilidad de registrar cada actuación -con fecha, hora y responsable- favorece la coordinación entre fiscalías, juzgados y fuerzas policiales, reduce tiempos de espera y mejora la trazabilidad de los expedientes.
Sin embargo, la digitalización no resuelve por sí sola los límites estructurales del sistema penal. Hacia adentro del Poder Judicial crece una preocupación: el riesgo de que la tecnología avance más rápido que la capacidad operativa para sostenerla. Puertas adentro se admite que la estructura del Ministerio Público Fiscal es acotada para la magnitud de la demanda penal provincial. Esa percepción interna -no expresada públicamente, pero repetida por distintos actores del sistema- advierte que el personal disponible no siempre alcanza.
En conclusión, la digitalización del fuero penal constituye un paso adelante en la modernización del Poder Judicial. La rápida condena en el caso “Mentoplus” demuestra que, cuando la tecnología se combina con voluntad institucional, es posible acelerar procesos y sortear parte de la burocracia tradicional. Pero para que el impacto sea sostenido, resulta imprescindible no desatender la estructura y los recursos humanos que sostienen al sistema de justicia.