La finca de Julumao; un sueño entre cepas
El doctor Schmidt se encontraba alquilando en Julumao hasta que, el 31 de diciembre de 1896, adquirió una propiedad a don Alejandro Abel por la suma de $10.000. La operación fue formalizada en escribanía el 24 de febrero de 1897, según consta en la escritura pública Nº7. El inmueble se encontraba en Julumao y limitaba al sur con el callejón de Julumao (hoy calle Sarmiento), al norte con tierras de Juan Maza y Gregorio Cisneros, al este con la propiedad de este último, y al oeste con el río Andalgalá (hoy avenida 2 de Abril).
La finca incluía 4.970 cepas de vid y siete pajas de agua, a ello se sumaban diversos implementos de bodega (toneles, pipas, entre otros), adquiridos previamente por don Abel a la señora Primitiva Gutiérrez de Juárez y a su hija María Gutiérrez en septiembre de 1896.
Sin embargo, poco tiempo después de la compra, el doctor hipotecó la propiedad y vende los elementos de tonelería. Todo indica que se encontraba embarcado en proyectos de mayor envergadura que requerían capital y observando documentos en diferentes contextos llegó a la conclusión que abandonó su idea vitícola, para embarcarse al trabajo minero.
El 30 de marzo de 1897, hipotecó la finca de Julumao a favor de Cruz Moreno, obteniendo un préstamo de $6.000, con vencimiento para el 30 de diciembre de ese mismo año. Más tarde, el 4 de junio de 1897, otorgó poder legal a don Juan Ricau para que lo representara en la gestión de préstamos ante cualquier banco. Estas gestiones no prosperaron, así que resolvió hipotecar, otra parte de la finca adquirida don Abel.
Esto fue el 26 de agosto de 1897, esta vez a favor de don Augusto Liedelich, quien le procuró $6.000 con un interés mensual del 1 ½ %, a devolver en el plazo de tres meses. Ese mismo día, ratificó ante el escribano Pastor E. Carranza (escritura N°67) una venta realizada el 3 de junio de 1897, en la cual había transferido anteriormente a Liedelich diversos elementos para la producción de vino y aguardiente: Un alambique ($200), 130 cargas de vino a $10 c/u ($1.300), 33 pipas de algarrobo o barricas, a $20 c/u ($370), 12 toneles de gran tamaño, a $25 cada uno ($300). Con esta tratativa, Augusto Liedelich daría origen a su reconocida bodega “La Cañada”. Pasaron dieciséis años desde que el Dr. Max Schmidt adquirió a Alejandro Abel su propiedad de Julumao, cuando el 23 de febrero de 1914 vendió una parte al inglés Eduard Wallace Mc Gregor por la suma de $12.000. Con el paso del tiempo, aquella propiedad fue desmembrándose mediante distintas operaciones de venta realizadas en los años 1945, 1959 y 1961, marcando así el final de una larga historia ligada al patrimonio del Dr. Schmidt en Julumao.
Un médico de prestigio
Desde sus primeros años en Andalgalá, el Dr. Max Schmidt se destacó por su habilidad como cirujano. El periódico El Ambato, en su edición del 21 de septiembre de 1895, ya lo mencionaba como un “médico de fama”, reconociendo sus intervenciones quirúrgicas realizadas a destacadas personalidades locales como Azucena Brizuela de Juan Ricau, Primitivo Brizuela y su esposa Gumersinda Gómez, Carmen Leiva de Antonio Móller y Julia Lafone de Blamey, entre otros.
Es probable que muchas de esas operaciones se efectuaran en su residencia de Julumao o bien en el Hospital que estaban construyendo las Vicentinas, institución donde la atención médica, aunque limitada en recursos, encontraba en Schmidt un profesional de gran dedicación y prestigio. Su compromiso con la salud pública fue reconocido formalmente en 1923, cuando la Comisión Directiva del Hospital le solicitó su colaboración mediante una carta fechada el 26 de octubre, invitándolo a atender a los enfermos durante quince días. Poco después, el 13 de noviembre de ese mismo año, fue propuesto oficialmente como médico del hospital, designación que se le comunicó el 22 de noviembre de 1923.
En el ámbito familiar, la vocación cultural también tuvo su espacio. El 21 de febrero de 1924, la presidenta de las Vicentinas de Andalgalá, Sra. Isabel Toranzo de Guerra, dirigió una carta a Dolores Anchorena de Elortondo, presidenta general de las Vicentinas, solicitando alojamiento en la Casa Social de la “Liga de Protección a las Jóvenes” para Ilse Schmidt, hija del médico del hospital. La joven viajaría a Buenos Aires para perfeccionarse en canto, arte en el que se destacaba por la hermosura y calidad de su voz.
Entre la ciencia y la minería
La labor del Dr. Max Schmidt trascendió el ámbito médico. A fines del siglo XIX, incursionó también en la actividad minera, demostrando su espíritu emprendedor. El 3 de noviembre de 1899, comisionó a Washington Figueroa para solicitar al Gobernador la concesión de la Mina Montenegro, ubicada en el Distrito El Potrero, lindante con el cerro Negro, el cerro Pabellón y la quebrada de Alumbrera. Ese mismo año solicitó también la mina Irene, concedida originalmente el 3 de mayo de 1893, la cual fue incorporada por “despueble” al encontrarse desamparada. Ambas minas le fueron oficialmente concedidas el 29 de diciembre de 1899.
Con estas adquisiciones, Schmidt se asoció con el empresario danés Ricardo Sandstrom, dando origen a la firma “Schmidt y Sandstrom”, que en noviembre de 1900 instaló su establecimiento en la veta Irene. Según el geólogo Hilarión Furque, se construyó entonces un camino de herradura de 25 kilómetros a través de terrenos escarpados hasta el Potrero, permitiendo trasladar el mineral a Pilciao para su fundición, hasta que se edificó el ingenio en el distrito Potrero. En 1906, el empresario Pío Augier se incorporó a la sociedad, que pasó a denominarse “Empresa Minas Montenegro”, ampliando sus propiedades con la Estancia Potrero de Santa Lucía, una finca en El Totoral y otras concesiones mineras. Según los registros del Distrito Minero de Andalgalá, las minas fueron cedidas oficialmente el 10 de septiembre de 1901: Irene (dos pertenencias) y Montenegro (tres pertenencias), ambas de oro y cobre. El Ingenio del Totoral operó con éxito hasta su venta, el 8 de diciembre de 1916, al empresario Juan Jorba, por la suma de $15.000.
La experiencia minera de Schmidt lo vinculó además con capitales extranjeros. En 1904, el director de la empresa inglesa Capillitas Copper Company, lo designó médico y representante legal, autorizándolo a negociar con Samuel Lafone y José Perellada la compra de sus posiciones en Muschaca, según escritura N°34 del 10 de marzo de 1904, protocolizada por el escribano Noé Quiroga. (Para ampliar este tema, véase la revista digital Express, edición del 20 de julio de 2025, N°1113, “Muschaca, un topónimo con huella en la historia minera andalgalense”.
Dirigente social y político
El compromiso cívico del Dr. Max Schmidt trascendió el ámbito profesional, extendiéndose al terreno político y administrativo, donde ocupó diversos cargos de relevancia. El 15 de mayo de 1902 asumió la presidencia de la Comisión Municipal, función que desempeñó hasta el 21 de marzo de 1903. Adquiere nuevamente el cargo de presidente de la comisión municipal, el 6 de noviembre de 1916, mediante decreto del gobernador Guillermo Correa para ese tiempo el departamento del Fuerte ascendía a 7.080 habitantes.
Su activa participación en la vida social de la comunidad también se reflejó en el Club Social de Andalgalá, institución que presidió entre el 13 de octubre de 1909 y el 30 de septiembre de 1911. Posteriormente, el 4 de octubre de 1914, fue designado vicepresidente, y volvió a ejercer la presidencia en dos períodos consecutivos: el 12 de noviembre de 1916 y el 3 de septiembre de 1917, manteniéndose en el cargo hasta el 15 de septiembre de 1918. Por decreto del 16 de noviembre de 1908, Schmidt integró como vocal la Comisión de Aguas Corrientes, dependiente de la Comisión Municipal, en reemplazo de un miembro ausente. Para octubre de 1910 también desempeñaba el cargo de presidente del consejo escolar de Andalgalá. Representando al gobernador Ramón Clero Ahumada, y mediante decreto del 22 de agosto de 1912, adquirió en Julumao un terreno de 2.500 m², perteneciente a Carolina Quiroga de Figueroa, destinado a las obras de instalación de un futuro puente. (2) En aquel momento, la presidencia de la Comisión Municipal estaba a cargo del comerciante español Juan Jorba.
Hacia diciembre de ese mismo año, la Provincia donó la propiedad a la Nación, para que esta ejecutara las obras proyectadas por la Dirección General de Puentes y Caminos de la Nación. Con el transcurso del tiempo, el Dr. Schmidt amplió su participación política al ámbito legislativo: primero como diputado provincial y, posteriormente, como senador, representando a Andalgalá durante los primeros años de la década de 1920. En su residencia de Julumao se instaló además un Observatorio Meteorológico, que, al encontrarse contiguo al Regimiento de Infantería Nº54, resultó de gran valor estratégico y científico. Esta proximidad permitió una cooperación mutua: los registros climáticos contribuían a la planificación militar y agrícola, mientras que la presencia del destacamento garantizaba el mantenimiento y resguardo del instrumental científico.
La vida personal y sus últimos años
El destino golpeó duramente al Dr. Schmidt en 1921, cuando perdió a su esposa Ana GebKruger Dornbuch. Según el Libro de Defunciones (1913-1921), Nº14, folios 303/304, falleció el 27 de abril de 1921, a los 59 años, víctima de un derrame cerebral en su casa de Julumao. Fue sepultada en el sector sur del Cementerio Parroquial, sin recibir los sacramentos mortuorios por profesar la fe protestante, hecho registrado por el Pbro. Manuel Vargas Aguirre. El periódico El Imparcial, en su edición Nº658 del 29 de abril de 1921, comunicó la triste noticia, aunque erróneamente la mencionó como “Sara”. Por entonces, el Dr. Schmidt se desempeñaba como senador provincial por Andalgalá. Años más tarde, el 10 de noviembre de 1946, Schmidt adquirió un mausoleo en el Cementerio Municipal (sección A, lote Nº24), donde trasladó los restos de su primera esposa el 27 de julio de 1950, luego de permanecer 29 años y tres meses en el antiguo cementerio. (3)
El 21 de julio de 1923, según consta en el Libro Matrimonial del Registro Civil (Acta Nº32, folios 63/64), el Dr. Schmidt contrajo segundas nupcias con Ana Lloyd Stuart, uruguaya de 39 años, hija de Alejandro Rattvaty Stuart, de origen escocés, y de Ana Kinder, inglesa, ambos fallecidos. Su segunda esposa, Ana Lloyd Stuart de Schmidt, falleció el 5 de abril de 1967, a los 84 años, según el Acta Nº15 del Registro Civil. En sus últimos días estuvo acompañada por su hijastra Ilse Schmidt, viuda de 67 años, enfermera residente en Buenos Aires, quien viajó especialmente para cuidarla.
El Dr. Schmidt continuó ejerciendo la medicina en su residencia de Julumao, propiedad adquirida a Alejandro Abel en 1896. Con el paso de los años, efectuó diversas transacciones sobre ese terreno, el 16 de junio de 1945, vendió una parte al Dr. Octavio A. Navarro. El Dr. Schmidt llego al final de su camino a los 85 años, cuando el 17 de marzo de 1952, fallece a causa de una insuficiencia cardíaca. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal de Andalgalá, en el lote Nº24, sección A, según los registros municipales.
Siete años después, su viuda realizó las dos últimas operaciones inmobiliarias. Según la escritura Nº56 el 6 de mayo de 1959, vendió un lote a José Cándido Carrizo por $6.000, terreno que limitaba al norte y oeste con parcelas de Schmidt, al sur con la calle Sarmiento y al este con el Hotel de Turismo. El otro un 8 de noviembre de 1961, según escritura Nº277 vende a una sociedad de médicos integrada por Miguel Ángel Rivero Llano, Rodolfo Morán, Pablo Rojano y Carlos Alberto Ovejero adquirían la casa y el terreno del Dr. Schmidt, con el propósito de instalar allí una clínica privada.
Un legado vivo
En la gestión municipal, presidida por el Dr. Rómulo Pasquinelli, la provincia autorizó el 27 de septiembre de 1956 que una de las calles llevara su nombre. El pasaje “Máximo Schmidt” fue inaugurado oficialmente el 25 de mayo de 1958, durante la gestión del interventor Ignacio Villagra, con la presencia de la Sra. Ana Lloyd Stuart, viuda del homenajeado, y una gran concurrencia. El pasaje había sido abierto previamente el 15 de diciembre de 1949, bajo la gestión de Elías Garzuzi, aunque aún sin nombre. A más de un siglo de su llegada, el recuerdo del Dr. Schmidt permanece vivo en la memoria de Andalgalá como el de un médico de prestigio, un minero visionario y un ciudadano ejemplar, cuyo legado continúa inspirando a la comunidad.
Texto y Fotos: Colaboración de Claudio Benjamín Balsa - Investigador