viernes 1 de marzo de 2024
Cara y Cruz

El presente griego de Massa

En el frenesí del “plan platita”, el ministro de Economía y candidato a presidente Sergio Massa decidió elevar el piso mínimo imponible del impuesto a las Ganancias y devolver el IVA de los artículos de la canasta básica.

Más allá de su evidente oportunismo demagógico, estas disposiciones contribuían a aliviar el impacto de la inflación desbocada en los alicaídos bolsillos argentinos, pero tenían un inconveniente: como ambos tributos son coparticipables, su reducción se traducía en la de los ingresos que las provincias perciben por este concepto.

En 2019, derrotado en las PASO, Mauricio Macri había intentado aplicar el mismo mecanismo de seducción electoral, pero lo hizo por decreto y se topó con el inmediato rechazo de los gobernadores, que recurrieron a la Suprema Corte de Justicia y consiguieron revertir a medida.

Seguramente a la luz de esa experiencia, Massa hizo sancionar los cambios en el Congreso, pero fue notorio que ningún gobernante protestara públicamente por el sablazo que se les aplicaba para, en definitiva, financiar la generosidad proselitista del ministro.

Una semana después de los anuncios, de todos modos, el candidato se reunió con la liga de gobernadores del Norte Grande en Salta y se comprometió a compensar la merma de los ingresos provinciales coparticipando las recaudaciones del 25% del impuesto al Cheque y el 35% del impuesto PAIS. Se haría, dijo, con una “adenda” en el Presupuesto 2024.

Massa ganó la primera vuelta pero cayó estrepitosamente en el balotaje ante Javier Milei.

Los gobernadores que prestaron anuencia a la poda de sus propios recursos advierten ahora el envenenado regalo que las dejó Massa a quien, derrotado, le quedan todavía unos días al frente del Palacio de Hacienda pero se muestra renuente a resolverles el problema de caja. Dice que no puede tomar ninguna medida en la transición sin acordar antes con Milei, presidente electo que, en su condición de diputado nacional, votó con el oficialismo los cambios en Ganancias y el IVA por razones ideológicas.

Milei ya anticipó que el piso de Ganancias se mantendrá como está y se continuará con la devolución del IVA. Como no asumió ningún compromiso de compensar a las provincias, no tiene nada que cumplir.

Por el “plan platita”, tan denostado por los opositores como celebrado por los oficialistas en campaña, las provincias dejarán de recibir miles de millones de pesos de asignación directa. Es irónico, porque antes del 19 de noviembre todos andaban afligidos porque Milei se proponía abolir el régimen de coparticipación federal, pero resulta que el propio Massa y los gobernadores peronistas, por voluntad propia, son los que restringieron los fondos de esa masa.

Más irónico aún es que los gobernadores tan permisivos tengan ahora que echar mano a maniobras de corte gremial para que Massa no les haga lo que el electorado raso suele recriminarle a los políticos: incumplir las promesas de campaña.

La pronunciada caída de los ingresos provinciales por la baja de Ganancias e IVA se concatena con una merma general de la recaudación, la interrupción de los giros discrecionales del Tesoro Nacional a las provincias y la suspensión de la obra pública para configurar un horizonte de tribulaciones para los mandatarios.

Queda, por supuesto, el Congreso y la discusión del Presupuesto nacional 2024.

¿Incluirá el inminente exministro de Economía este asunto en la agenda de la transición? Gran duda.

Los gobernadores peronistas se reunirán la semana que viene en el Consejo Federal de Inversiones. Los 10 de Juntos por el Cambio suscriben, lógicamente, su reclamo.

La temida motosierra entró en funcionamiento en campaña. Curiosamente, el que la puso a andar fue Sergio Massa, que deja a las provincias en condición mendicante.

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