miércoles 4 de marzo de 2026
Algo en que pensar mientras lavamos los platos

El arte del tinkazo bien puesto

Por Rodrigo L. Ovejero

Por circunstancias que no vienen al caso recordar, estos días he estado recuperando el antiguo arte marcial catamarqueño del tinkazo. Una disciplina austera, que consiste fundamentalmente en un limitado conjunto de variantes de golpes con el dedo índice o el mayor. Tuvo su momento de auge hace algunas décadas, y se encuentra en franca decadencia, ahora que el entretenimiento permanente que el celular inocula en las mentes jóvenes les disminuye la necesidad de divertirse propinándose dolor unos a otros.

La ciencia del tinkazo requiere, en una ejecución pulida, una destreza rayana en lo sobrenatural. Un tinkazo perfecto supone una sincronización absoluta entre el movimiento del antebrazo con la liberación del dedo de impacto. Lo ideal es que esta liberación se produzca en lo más alto del arco del antebrazo, una ventana de milisegundos que requiere de la más extrema precisión. Suele creerse que solo el brazo entra en acción en el tinkazo, y esto es un error, el tinkazo pone en tensión cada músculo del cuerpo, aunque sea a niveles imperceptibles.

Se cuentan leyendas acerca de personas que dominaron de tal manera el arte del tinkazo bien puesto que podían noquear a sus rivales con este golpe. Partir tablas para el asado, romper ladrillos, abrir cervezas. Algunas historias hablan incluso de un tinkazo tan rápido que era invisible al ojo humano, llegando los más osados a aventurar la existencia de un tinkazo mental.

Da la afortunada casualidad de que mientras estuve pensando en tinkazos me encontré con las primeras publicidades del Poncho de este año, y como soy un hombre de ideas temerarias, tengo la propuesta que terminará de impulsar a nuestra fiesta autóctona a lo más alto de las celebraciones populares. Nos falta un evento de impacto, que sume a las masas adeptas a los deportes de contacto más extremos. Ese hueco será rellenado con el Campeonato Internacional de Tinkazos, un torneo abierto que dirimirá quién es quién en el mundo de los tinkazos.

Extremaremos las medidas de precaución, por supuesto, a los participantes se les cortarán las uñas antes de empezar por profesionales de la manicuría, de tal modo que no saquen ventajas por ese lado, y se revisará que no utilicen anillos, dedales o cualquier otro objeto que agrave las consecuencias de sus golpes. Habrá dos categorías, tinkazo sentado y tinkazo libre, los participantes tendrán que traer un certificado psicofísico que acredite su aptitud para la práctica del deporte y, mediante un formulario legal de lo más complicado, aceptarán la muerte como un hecho natural de la vida y renunciarán a cualquier acción por responsabilidad de la provincia si mueren en la arena. Se podrá ganar por dos vías: nocaut o nocaut emocional, este último se producirá cuando un jurado de expertos dictamine que las expresiones de dolor son demasiado indignas para seguir compitiendo, aunque el participante continúe en pie. Porque el tinkazo es, antes que nada, un deporte de caballeros.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar