Mensaje al vacío. La administración de Javier Milei no respondió los argumentos de Paolo Rocca.
La carta que publicó el presidente del Grupo Techint, Paolo Rocca, para explicar sus movimientos en la licitación de caños para Vaca Muerta que perdió a manos de la firma india Welspun, incluyó información interesante para entender la compleja situación que atraviesa la industria nacional debido a la política de hiper-apertura comercial instrumentada por Javier Milei. Más allá de quien tenga razón en la controversia entre el magnate y el Presidente, importa señalar que estos datos pasaron prácticamente desapercibidos, sepultados por el alud de ataques e improperios que Milei precipitó contra el empresario al apodarlo “Don Chatarrín”.
El acierto comunicacional del líder libertario tiene más de un precedente, pero también un efecto colateral que acaso él no considere. Usar la chatarra para agredir a Rocca tal vez no sea justo, pero el sustantivo describe la jerarquía del debate, que al impregnarse de puros efectismos y emotividades se convierte exactamente en eso: chatarra.
Rocca señaló que “la industria siderúrgica y sus derivados atraviesan un escenario global de fuerte sobrecapacidad, impulsado por políticas de exportación agresivas de algunos países asiáticos que no operan bajo reglas de mercado”, a las que “las principales economías occidentales” reaccionan “aplicando aranceles, cuotas y acciones antidumping que buscan evitar que el comercio desleal afecte sectores estratégicos como el siderúrgico, relevante para toda la cadena de valor industrial”.
“Estados Unidos, bajo la conducción del presidente Trump, introdujo aranceles del 50% a la importación de acero de todos los orígenes (incluida la Argentina). Europa aplica una salvaguarda que combina cuotas y aranceles que ascenderán al 50%. México y Canadá actúan en la misma dirección con aranceles en el orden del 35% y 50%, respectivamente. Brasil también, frente a un incremento relevante de las importaciones desde China, ha introducido una salvaguarda que aplica cuotas y aranceles del 25%. Incluso la India aplica una salvaguarda contra las importaciones de acero”, enumeró.
Las medidas proteccionistas de otros países acentúan las vulnerabilidades de la hiper-apertura comercial argentina. Las medidas proteccionistas de otros países acentúan las vulnerabilidades de la hiper-apertura comercial argentina.
No se trata solo de ejemplos de proteccionismo que Rocca considera virtuosos. Las medidas adoptadas por otros países para resguardar sus sistemas productivos e industriales tienen impacto y acentúan las vulnerabilidades argentinas.
“El freno a la exportación de acero chino de manera directa o indirecta -vía terminación en terceros países- en estas grandes áreas económicas, está provocando un desvío de excedentes comerciales a precios de dumping hacia países relativamente más abiertos, como es hoy la Argentina”, señala Rocca.
El empresario señala que en el promocionado acuerdo comercial con los Estados Unidos, la Argentina se compromete a cooperar en el combate a “políticas y prácticas no orientadas al mercado por parte de otros países”.
Estas apreciaciones de Rocca podrán compartirse o no, pero no han merecido ninguna respuesta de la administración Milei, que prefiere continuar con descalificaciones personales y chicanas que sus usinas replican hasta el infinito en el ecosistema virtual, en una estrategia de anegamiento que volvió a probar su eficacia. El mensaje del empresario no solo es discreto en su tono; también lo ha sido en su difusión.
Obviamente, el ocurrente mote de “Don Chatarrín” no demanda elaboraciones intelectuales de complejidad similar a las de una respuesta a las contradicciones de la política libertaria.
Entre ellas podría contarse el hecho de que las demandas proteccionistas ante la amenaza de Temu de Marcos Galperín, propietario de Mercado Libre, no provocaron apodos jocosos ni ataques masivos de Las Fuerzas del Cielo.