El anuncio del Presidente Javier Milei formulado en la Sociedad Rural referido a la baja de las retenciones de algunos productos agropecuarios, como la soja, girasol, cebada, trigo, maíz, sorgo y carnes, fue bien recibido por los exportadores. Ese sector del campo que logra beneficios de parte de la administración nacional tiene condiciones de producción y una rentabilidad muy diferente al de los productores medianos, pequeños, familiares y asociados en cooperativas, que son los que producen alimentos para el consumo interno.
Las economías regionales, que son aquellas que no pertenecen al sistema de producción de la Pampa Húmeda y sus cultivos tradicionales, atraviesan un proceso de fuerte crisis y de deterioro de los ingresos de los productores, lo que las pone al borde del colapso.
Son varios los factores que gravitan para este estado de situación: la fuerte caída del consumo interno por los bajos salarios, el aumento de los costos de insumos y logística (el combustible subió más del 300% desde diciembre de 2023, por ejemplo), la apertura indiscriminada de importaciones de alimentos, la concentración que se verifica en ciertos eslabones de la producción y las dificultades para el acceso a créditos, entre otros.
Las economías regionales atraviesan un proceso de fuerte crisis y de deterioro de los ingresos de los productores, lo que las pone al borde del colapso. Las economías regionales atraviesan un proceso de fuerte crisis y de deterioro de los ingresos de los productores, lo que las pone al borde del colapso.
También hay una fuerte incidencia negativa en el sector por el desfinanciamiento o la desaparición lisa y llana de organismos que funcionan o funcionaban como apoyo de los pequeños productores, como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria o el Instituto de Agricultura Familiar Campesinas e Indígena.
La Mesa Agroalimentaria Argentina, que reúne a agricultores familiares, campesinos, cooperativas y pymes, emitió un documento en el que, además de criticar la falta de políticas que beneficien al sector, cuestionaron la baja de las retenciones que beneficia a los exportadores. Señala que tal medida "tendrá impacto cero en quienes producimos alimentos de verdad e implica una transferencia de recursos para los de arriba, ya que se incrementan las ganancias para los grandes exportadores pero, por otro lado, se genera más presión sobre los precios internos, se encarecen los insumos y la comida en góndola, y más desigualdad para quienes vivimos de trabajar la tierra".
Otro problema grave que afecta al sector es la creciente concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos. Por ejemplo, el sector de productores agropecuarios pequeños y familiares representa el 63,7% de las Explotaciones Agropecuarias (EAP), pero es propietaria solo del 13% de las tierras en producción.
El problema de fondo es que el actual gobierno nacional no tiene una política diseñada según las necesidades de este sector dinámico pero empobrecido de la producción agropecuaria. Peor aún: todas las medidas tomadas desde diciembre de 2023 han sido perjudiciales. Si los productores pequeños o familiares terminan de sucumbir, significará un problema por cierto en primer lugar para ellos, pero también para los argentinos que consumen los alimentos que producen para el mercado interno.