Escribe: Rodrigo Lucero
Escribe: Rodrigo Lucero
En el mes de junio se cumplirán tres años de la clausura del Estadio Bicentenario, que sigue durmiendo mientras el fútbol de Catamarca se hunde en un pozo sin fin. Y la depresión de ese popular deporte tiene mucho que ver con esa enorme siesta de una obra desaprovechada que sólo genera tristeza e indignación en el pueblo catamarqueño.
“En este estadio los catamarqueños podrán practicar una diversidad de disciplinas, acordes a las instalaciones. Le dimos grandeza para que se convierta en el centro de reunión de todos los catamarqueños y sea escenario de las más grandes manifestaciones colectivas”, señalaba en aquella noche de noviembre de 2010 el por entonces gobernador, Eduardo Brizuela del Moral, tras la inauguración del Coloso de la Loma.
Mientras duró, el estadio fue precisamente aquel “escenario” soñado de los catamarqueños. Aunque claro, nadie imaginaba las deficiencias que escondía debajo.
Más allá de las críticas generadas en relación a su construcción, vinculadas sobre todo a las prioridades de la provincia en aquel momento, es innegable señalar que mientras tuvo vida, el Bicentenario fue utilizado por el gobierno de turno.
El fútbol y el deporte de Catamarca pudieron disfrutar de espectáculos antes solo vistos a través de la pantalla chica. Además, los equipos locales se contagiaron de ese entusiasmo, alcanzando logros difíciles de cosechar años atrás.
¿Qué pasó entre su inauguración (noviembre de 2010) y su clausura (junio de 2016)?
El primer partido fue el 28 de julio de 2011. Villa Cubas le ganaba 2-1 a Policial y los 12.000 espectadores que tuvieron la chance de disfrutar de ese primer espectáculo futbolístico pudieron probar lo que significaba tener un escenario de primer nivel.
Luego, vendría un triangular amistoso, en el que los primeros grandes equipos comenzaron a pisar Catamarca. Aquella vez, para jugar con el “León” llegaron Liverpool de Uruguay, Atlético Tucumán y Defensa y Justicia, hoy gran sorpresa de la Primera del fútbol argentino.
El estadio también recibió una gran cantidad de partidos de la Copa Argentina. Los más grandes del fútbol argentino, como River Plate y Boca Juniors, colmaron las instalaciones. Incluso se jugó una final, entre San Lorenzo y Arsenal, que le generó a la provincia un ingreso notable, ya que la plaza hotelera se vio colmada en el Valle Central, por el arribo de los hinchas del “Ciclón” sobre todo.
Se jugó una Supercopa Argentina, en la que Arsenal superó a Boca.
Allí jugaron por el Federal B, Policial, Villa Cubas y San Lorenzo (llegó al Argentino B en 2012 y en 2014 pasó al Federal A por sus buenas campañas).
Villa Cubas jugó Copa Argentina, logrando su mejor participación en la edición 2013/14 cuando llegó hasta la sexta ronda (Fase Final I) donde fue eliminado por Brown de Adrogué, luego de derrotar a Policial, Mitre de Salta, Talleres de Perico, Unión Aconquija y Central Córdoba de Santiago del Estero.
En el torneo de 2013-14 el “León” desciende, aunque en 2015 es nuevamente invitado al Federal B. La presencia del Estadio y la convocatoria del elenco del Altiplano eran una linda excusa para esta invitación.
Por su parte, Policial llegó a jugar en ese estadio una final para ascender al Argentino A. Fue en el 2013. El Matador también supo brillar en el Bicentenario por la Copa Argentina. En el 2011, a pocos meses de la inauguración del Coloso, alcanzó los 16avos de ese certamen, tras vencer nada más y nada menos que a Instituto de Córdoba, por ese entonces líder del Nacional B. Luego quedaría eliminado con Barracas Central.
En ese 2011, Catamarca también disfrutó de la despedida de Martín Palermo, que arribó junto a sus amigos para un evento único.
En el estadio se jugó la final del Torneo Provincial 2013, donde Social Rojas venció a Racing de Belén y se consagró.
El 2 de agosto de 2014, se realizaría otro espectáculo inolvidable. Los Pumas pisaban el Estadio para enfrentar a FC Grenoble, en un test match, previo a lo que sería su debut en el Personal Rugby Championship. El presidente de la Unión de Rugby de Catamarca (URCA), Luis Salado, calificó aquella visita del seleccionado argentino, como un evento que "cambió la historia de este deporte en esta provincia". Al Bicentenario, según se informó, asistieron 11.459 personas y se recaudó 1.166.930 de pesos.

Relacionado con ese entusiasmo que generó el Bicentenario, en 2014 Unión Aconquija de Las Estancias quedó a un paso de ascender al Nacional B. Tuvo dos posibilidades, en la fase de grupos y en la final con Central Córdoba. Y en 2016, año de la clausura, el Estanciero perdió la final por el ascenso ante San Martín de Tucumán. El fallecido vicegobernador y también presidente de Unión, Octavio Gutiérrez, había señalado en aquel momento que la idea era jugar en ese estadio por la segunda categoría del fútbol nacional.
Y en mayo de 2016, previo a la clausura del “Gigante”, Defensores de Esquiú, de la Liga Chacarera, se transformó en el quinto equipo en llegar a los certámenes del Consejo Federal y el primero en ascender deportivamente dentro de un campo de juego, tras consagrarse en el Federal C.
Luego de la clausura, inició la curva descendente para nuestro fútbol. Villa Cubas perdió la categoría nuevamente en ese mismo Federal B 2016. Y ya no fue invitado.
Unión Aconquija, más allá de no jugar en el estadio, descendió del Federal A en el 2018 y desapareció del mapa. Pese a tener su lugar en el nuevo Regional Federal Amateur, no participó.
En este 2019, luego de estar 14 temporadas en los certámenes del Consejo Federal de manera ininterrumpida, Policial decidió bajarse de la competencia, tras conocer que debía afrontar el Regional Amateur, un torneo deficitario y complicado para los clubes. Defensores de Esquiú, junto a otros cinco equipos de la provincia, se aventuraron en ese campeonato, más allá de que las posibilidades de ascenso siempre se inclinen hacia otra región.
Y San Lorenzo, que era el único equipo con un lugar asegurado en los torneos del Consejo Federal, perdió recientemente la categoría en el Federal A.
Además, el Torneo Provincial atraviesa su peor momento. La Liga Chacarera se bajó de la competencia y las regalías del certamen son inciertas, por la condición irregular de la Federación Catamarqueña, que llevó a las ligas a organizar el campeonato.
En definitiva, pocos reconocen lo que realmente significó el Estadio Bicentenario para la provincia. Mientras los vecinos, como en Santiago del Estero, se entusiasman con la construcción de un estadio mundialista, en Catamarca dejamos caer algo que realmente pudo elevar un poco nuestro deporte.
Pero no solo eso, con el paso del tiempo aceptamos la palabra “estafa”, en perjuicio no sólo del Estado, sino de los cientos o miles de sueños que se vieron y ven frustrados por la falta de acción y reacción por parte de las autoridades, que se escudan en los “tiempos de la justicia”, aunque cuando conviene, el Estadio sale a luz.
Las ruinas del Bicentenario no merecen más palabras, sino acciones que permitan curar esas heridas, que ya repercutieron enormemente en nuestro deporte.