ZURICH (DPA).- Joseph Blatter siempre escuchó los consejos del argentino Julio Grondona para mantener el poder en la FIFA,
así que, seguramente, hasta el viernes pasado albergaba el mismo deseo
que tenía su amigo: dejar el ente rector del fútbol mundial sólo cuando
su cuerpo dijera basta. Hoy le dio la espalda a ese pensamiento y renunció a la presidencia del organismo, a sólo cuatro días de haber ganado su quinta elección.
"íNooo!",
dijo el suizo a la agencia DPA a finales de 2005 mientras caminaba por
los jardines nevados de la sede de la FIFA en Zúrich. Él no tenía
ninguna intención de estar tanto tiempo como su predecesor en el puesto
de presidente, el brasileño João Havelange. "íVeinticuatro años!",
añadió en un tono de meta imposible.
Sin embargo, cuando se
despida formalmente del puesto, la cuenta personal marcará 17 años en el
cargo y 40 en la FIFA. Tiene 79 años, tres menos que los que tenía
Grondona cuando murió en julio de 2014 como jefe en activo de la
Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y vicepresidente primero de la
federación internacional.Se va Blatter, el dueño de la pelota.
"Cuando deje la FIFA será para ir al
cementerio", dijo a DPA Grondona en el Congreso del organismo en San
Pablo, apenas dos meses antes de fallecer.
Blatter siempre fue
distinto a Grondona, cuya falta de talento cosmopolita lo mantuvo
siempre en el segundo plano internacional. Carismático, simpático y
cercano, el suizo ama las cámaras y la exposición. Domina cinco lenguas y
le gusta utilizarlas.
Sin embargo, hay algo en lo que son
hermanos: una personalidad abrumadora y un apetito por el poder que les
hizo imposible preparar un sucesor. Por eso, parece no existir una
persona que tenga la confianza plena del suizo para tomar el legado en
el congreso extraordinario que designará al nuevo mandatario.
¿Qué
quedará de la FIFA con la partida de Blatter? Pese a que ya se conoce
su fecha de salida, nadie lo sabe. Ni él mismo lo sabe. En 2011, el
suizo pidió la confianza de las federaciones para un último mandato. El
viernes pasado, durante el congreso que le volvió a otorgar el cargo,
fue menos concreto. Hoy, sólo más dudas. "Algunos dirán que llevo mucho
tiempo. Pero qué es el tiempo, el tiempo es eterno. Y yo siento que el
tiempo que llevo en la FIFA ha sido muy corto", sostuvo en alguna
oportunidad.
Después de ser relaciones públicas de Turismo en su
natal Cantón de Valais y dirigente de la Federación de Patinaje sobre
Hielo suiza, Blatter llegó a la FIFA en 1975 como responsable de
proyectos de desarrollo.
Havelange lo nombró secretario general en
1981 y 17 años después le entregó el asiento de presidente. En ese
tiempo, el brasileño y el suizo hicieron de la organización una máquina
de hacer dinero con la explotación de la Copa del Mundo. Se va Blatter, el dueño de la pelota.
Pero
alrededor del juego florecieron los negocios turbios y la corrupción.
Sus íntimos fueron cayendo escándalo tras escándalo, incluido el propio
Havelange, pero él logró siempre salir indemne. No así su imagen
pública."Es un dictador vitalicio", dijo de Blatter Diego
Maradona. El helvético no tenía el afecto de las estrellas ni de los
fans, pero él sabía donde estaba su fuerza, en lo que él llamaba la
"universalidad del fútbol", es decir, un sistema en el que cada país
tiene un voto, sea la pentacampeona mundial Brasil o la isla caribeña de
Anguila, última en el ranking FIFA. "Ya no siento el apoyo de todos",
dijo hoy, mientras anunciaba su salida del organismo.