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Tania Marioni

"El teatro le da sentido a mi vida"

La actriz catamarqueña fue distinguida como Mejor Actriz de Reparto en los Premios Carlos por su trabajo en El cuarto de Verónica. En diálogo con Express, repasa su formación en Catamarca, su recorrido en Buenos Aires y el oficio de actuar.

15 de marzo de 2026 - 09:53

Hay artistas que pasan por el escenario y otros que parecen haber nacido para habitarlo. En el caso de Tania Marioni, actriz catamarqueña formada en la escena local y radicada desde hace quince años en Buenos Aires, el teatro es mucho más que una profesión: es una forma de vida.

Su recorrido comenzó en Catamarca, donde integró el grupo teatral Egocentric US, participó en festivales provinciales y nacionales y también formó parte del elenco estable de la Comedia Municipal de la Capital, experiencias que marcaron su formación y consolidaron su vínculo con el teatro independiente.

El 2 de febrero obtuvo el premio a Mejor Actriz de Reparto en los Premios Carlos, entregado el 2 de febrero en Villa Carlos Paz, por su interpretación en El cuarto de Verónica, la obra del dramaturgo estadounidense Ira Levin. En esa puesta comparte escenario con Silvia Kutika y Fabio Aste.

El reconocimiento no llegó como un hecho aislado, sino como la consecuencia de años de trabajo, audiciones, formación y persistencia en una profesión que suele ser tan apasionante como incierta

¿En qué momento tomaste dimensión de lo que significaba ganar un Carlos?

-La verdad es que hace muchos años que vengo trabajando y ya había estado nominada antes en Buenos Aires. Estar en una terna ya es un honor enorme. Pero en Carlos Paz yo confiaba mucho en el proyecto y en el trabajo que estaba haciendo, y eso inevitablemente abre la ilusión de una posibilidad.

La dimensión del premio empezó a aparecer cuando la gente me paraba después de las funciones y me decía cosas muy lindas sobre mi trabajo. Ahí comencé a tomar contacto con esa posibilidad. Cuando finalmente ocurrió, sentí que era un reconocimiento a tantos años de trabajo, a haber elegido esta profesión una y otra vez, incluso cuando el camino no es constante y te preguntás si realmente es por ahí.

Fue una bisagra muy grande, un aliciente, un reconocimiento que me dijo: “es por acá”.

¿Hubo algún punto en el que pensaste que el teatro no iba a ser tu camino?

-Sí, claro. Yo empecé muy chica y en paralelo siempre tuve otras actividades para sostenerme económicamente. Pero el teatro siempre resistió dentro mío. Incluso cuando no lo buscaba activamente, de alguna manera aparecía.

Cuando me vine de Catamarca a Buenos Aires fue un momento fuerte. Yo venía con una forma de trabajar y de repente me encontré en un lugar donde todo el mundo hace teatro. El primer año fue muy difícil: lloré muchísimo, extrañaba Catamarca, pensaba en volverme.

Con el tiempo aparecieron los vínculos, amigos que se volvieron hermanos, y eso fue clave para quedarme. Sentía que acá estaba el próximo paso de mi búsqueda personal.

Yo vine con una valija y 1.500 pesos. Había venido a audicionar y pensé: si me dicen que no, al menos será una experiencia, un aprendizaje lejos de casa. Pero algo se fue acomodando y ya hace casi quince años que estoy acá.

¿Qué parte del proceso actoral es la más difícil para vos: encontrar al personaje o sostenerlo función tras función?

-Son dos desafíos distintos. Al principio hay que entrar en un compromiso muy profundo con lo que el personaje necesita de vos: la voz, el cuerpo, la energía, los matices. Es como un encuentro entre la actriz y el personaje.

En algún momento sentís que aparece una sintonía con lo que tenés que comunicar. Porque en escena somos comunicadores vivos.

Pero después aparece otro desafío: sostenerlo función tras función. Hay días en los que uno está cansado o atravesando cosas personales, y ahí el trabajo en equipo se vuelve fundamental. Cuando tenés compañeros con oficio, la obra misma te vuelve a colocar en el lugar donde tiene que estar.

Para mí el teatro es una especie de meditación en acción. Tu cabeza puede estar llena de cosas de la vida cotidiana, pero cuando empieza la función entrás en un estado muy particular.

¿Qué significa para vos representar a Catamarca cada vez que te toca subir a un escenario, ya sea en Buenos Aires o en otras ciudades?

-Catamarca está clarísima en mi persona. Está en mi tonada, en mi forma de ser. Hay algo de mi identidad que nunca cambió.

Para mí es un honor sentir que represento a mi lugar. Tengo un amor enorme por mi gente y por mi familia que vive allá. Y sentí muchísimo acompañamiento desde la provincia cuando recibí el premio. Los medios, los colegas, mucha gente me escribió o me habló.

Era como cuando juega la Selección en un Mundial: sentía que todos estaban alentando.

¿Sentís que a los artistas del interior les cuesta más llegar a ciertos circuitos?

-Depende mucho de lo que cada uno quiera hacer. En Catamarca yo me formé durante muchos años y aprendí muchísimo. No me fui porque allá no hubiera nada, sino porque estaba en un momento de búsqueda personal.

Pero sí es cierto que para quienes venimos del interior hay dificultades adicionales: la distancia, el ritmo de las grandes ciudades, lo económico. Si no tenés alguien que pueda darte una mano al principio, todo se vuelve más complicado.

Es un camino más sinuoso. Yo llevo quince años en Buenos Aires y siento que es mucho tiempo, pero al mismo tiempo es apenas una parte del recorrido.

¿Qué tiene el teatro del interior que a veces no se ve desde Buenos Aires?

-Cada lugar tiene su identidad. Catamarca tiene su estilo, Tucumán tiene el suyo, Córdoba también.

Creo que hay una forma de hacer teatro que está muy ligada a la idiosincrasia de cada lugar. Muchas veces en el interior aparecen propuestas muy innovadoras o más transgresoras.

El teatro en sí te unifica, porque es el arte de llevar lo cotidiano al escenario poniéndole una lupa. Pero los grupos y las regiones desarrollan una identidad propia, y eso es algo muy valioso.

¿Qué te sigue emocionando del teatro después de tantos años?

-Lo que me pasa adentro. Hay algo que trasciende todo y que tiene que ver con lo que me genera en el cuerpo.

No sé si llamarlo sólo pasión. Para mí es un sentido. El teatro le da sentido a mi vida.

Cuando estoy por salir a escena, ya sea acá en Buenos Aires o cuando actuábamos en Catamarca o en otras provincias, siento algo muy profundo. Me emociona porque sé que eso mejora mi vida.

Más que recibir, el teatro me genera ganas de dar. Y cada vez que termina una función vuelvo a mi casa distinta, renovada.

Si una chica o un chico de Catamarca quiere dedicarse a la actuación, ¿qué consejo le darías hoy?

-Primero que se escuche a sí mismo. Que pueda preguntarse de verdad si eso es lo que siente.

Si la respuesta es sí, entonces que lo comunique a su entorno, a su familia o a las personas que lo rodean. Muchas veces son carreras difíciles de acompañar y de entender.

Pero si eso forma parte de tu vida, aunque sea en paralelo con otras actividades, hay que hacerlo. Los caminos aparecen cuando uno se mueve en la dirección de lo que lo hace feliz.

El mensaje sería ponerse en sintonía con la vocación.

Después de este premio, ¿qué desafío te gustaría encarar ahora?

-Seguimos con El cuarto de Verónica, que ya lleva diez temporadas en cartel. También estamos con otro proyecto teatral muy importante para mí y preparando funciones durante los próximos meses.

Ahora vienen funciones con ambos proyectos y después giras por distintas ciudades. Al mismo tiempo sigo audicionando y buscando crecer también en el terreno audiovisual.

Siempre estoy proyectando cosas. Pero lo que más me interesa es seguir estando en proyectos que comuniquen algo, que tengan sentido para mí como artista.

Texto: Pablo Vera

Fotos: Gentileza @miri.mood/@mariosarok

Perfil

Tania Marioni es actriz y gestora cultural nacida en Catamarca. Inició su recorrido artístico en su provincia, donde integró el grupo teatral Egocentric US, con el que participó en festivales provinciales y nacionales, y también formó parte del elenco estable de la Comedia Municipal de Catamarca.

En 2011 se radicó en Buenos Aires con la intención de profundizar su formación y ampliar su recorrido profesional. Desde entonces ha participado en diversas producciones teatrales dentro del circuito independiente y comercial.

Con la obra “Al fin y al cabo es mi vida” –que se reestrenó recientemente– están nominados a los premios ACE como “Mejor obra”.

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