martes 17 de mayo de 2022

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Manuela Rasjido

"Cuando se habla de la propia cultura, se habla del mundo"

La reconocida diseñadora y artista textil sigue en plena producción desde su casa taller en Santa María. Una invitación a adentrarse en su universo creativo, donde conviven formas, texturas y colores inspirados en el entorno de los Valles Calchaquíes.

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27 de marzo de 2022 - 01:15

Creadora del concepto y de la marca registrada “Arte para usar”, la artista y diseñadora textil santamariana realizó más de un centenar de muestras y desfiles en el país y el exterior, y obtuvo los más importantes galardones que otorga Argentina a sus artistas.

El último galardón que recibió Manuela Rasjido fue el Premio a la Trayectoria en Diseño, que le concedió el Fondo Nacional de las Artes en 2020. Antes, en 2018, recibió el Gran Premio a la Trayectoria del Salón Nacional de Bellas Artes, por el cual dos de sus obras hoy son patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes, entre ellas una prenda de vestir.

“No hay posibilidad de llegar al buen diseño sin alimentarse del arte”, dice Manuela, quien no puede disociar la moda del arte, temas a los que ha dedicado su vida profesional y que la ocupan tanto a nivel creativo como compartiendo sus saberes en universidades y espacios de formación.

“Yo con mis prendas cuento una historia, pero como en la escritura, hay que contarlas bien, con las palabras adecuadas, los giros, las metáforas, la altura y el vuelo poético adecuado”, dice desde La Soledad, su casa-taller en Santa María, lugar que sigue inspirándola con sus colores, relieves y culturas.

Esos paisajes más las culturas del pasado que, en Santa María tienen una riqueza milenaria, pasan por el tamiz estético de Manuela y se transforman en prendas-arte que hablan de la historia de su lugar, pero con un lenguaje propio y al mismo tiempo universal.

“Flumen” es el nombre de su última serie de arte textil, inspirada en el Río Santa María, que comparte en esta nota con RE.

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-Diseñadora y artista textil, ¿siente que son distintas facetas de un mismo trabajo? ¿O en qué actividad se siente más a gusto?

Soy artista textil y diseñadora. He venido investigando, desde hace más de cuarenta años, los ricos y variados procedimientos artesanales precolombinos de todo el Cordón Andino de Perú, Bolivia, y el Noroeste Argentino. Mi búsqueda siempre apuntó a realizar una obra que hablara de nuestras raíces, de nuestras tradiciones, pero no de un modo obvio y superficial, sino con un concepto propio y contemporáneo.

Cuando realizo una prenda, que es moda-arte, advierto el mismo proceso creativo, el mismo esfuerzo y dedicación que cuando construyo una obra de arte para colgar. Ambas tareas me exigen igual intensidad creativa y me hacen sentir muy a gusto.

-Recientemente, en 2020, el FNA le otorgó el premio a la trayectoria en diseño. ¿Cómo recibió este nuevo reconocimiento que, además, avala toda una vida dedicada al arte textil?

El premio a la trayectoria que me otorgó el Fondo Nacional de las Artes ha entibiado mi alma y me ha dado una gran alegría. Llegó sin que lo esperara.

Cuando en 2018 gané el Gran Premio a la Trayectoria del Salón Nacional de Bellas Artes fue muy fuerte como reconocimiento y experiencia, ya que significó una legitimación de mi carrera como artista al incorporar dos obras mías -una prenda de vestir y una obra textil de pared- al patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes. Esto marcó un hito, es histórico, ya que fue la primera prenda de vestir que ingresa al patrimonio de este museo y hasta ahora es la única. Y esto lo cuento modestamente, pensé ‘bueno, ya tengo todos los grandes premios a los que un artista puede aspirar en el país’, y llegó este del Fondo Nacional de las Artes para llenarme de satisfacción.

-La pandemia nos confinó a estar más en nuestros entornos íntimos y a los artistas, a reinventarse o resignificar su arte, y las maneras de mostrarlo. ¿Cómo vivió usted, desde lo creativo, este tiempo?

A la pandemia la pasé en Santa María por suerte. Además de lo difícil, feo y duro, nos confinó y lo que al comienzo fue parálisis, luego, como les pasó a muchos, me refugié en el taller por un lado, y también me dediqué a la huerta, el jardín, a hacer pan en el horno, etc. Di un giro y empecé con un proyecto que lo tenía en mente. Es un trabajo sobre el río Santa María. Lo llamé proyecto Flumen. Flumen por río en latín, y también por fluir, en muchos sentidos.

¿De qué se trata Flumen?

El proyecto tiene que ver con arte y cambio climático y con el río de mi valle. Con tomar conciencia hacia el ecosistema fluvial. El río como arteria que alimenta el territorio. También como una gran metáfora del río que todas las personas tenemos en algún lugar del mundo al que recordamos y queremos y necesitamos cuidar. Para esto bordé grandes paños de algodón de aproximadamente 2.30m x1.30m con un tema recurrente: el río Santa María en el Alto Valle del Cajón, que nace de Norte a Sur y en el pie del médano gira y vuelve por nuestro valle y corre de Sur a Norte. Son como vistas aéreas. Claro, es mi mirada, bastante abstracta, no es algo paisajístico. En algunas obras recurro a nombres de plantas que quiero mucho y en otras, uso palabras que refieren a la vida, a la propia existencia.

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-Su línea de ropa de diseño “Arte para usar” ya es una marca registrada, ¿cómo explicaría ese concepto que de alguna manera le ha permitido destacarse tanto en el mundo de la moda como en el circuito artístico?

"Arte para usar" es una marca registrada. Mi colección ha tenido un reconocimiento tanto en el país como en el extranjero y fue considerada como arte por críticos y especialistas del arte y de la moda.

Para mí, la única manera de hacer las cosas es poniendo pasión, trabajo y conocimiento. Hacer las cosas lo mejor posible. No copio a nadie, hago mi historia y me arriesgo. En mi caso prendas y arte son lo mismo: imagen y concepto.

No hay posibilidad de llegar al buen diseño sin alimentarse del arte. Resulta imposible crear algo nuevo si no hay una conmoción de los sentimientos del tipo del que proporciona la experiencia artística.

Hay que investigar, equivocarse, dudar, leer, viajar, viajar mucho, saber qué pasa en el mundo además de explotar el talento que nos dotó la naturaleza.

Yo con mis prendas cuento una historia, pero como en la escritura, hay que contarlas bien, con las palabras adecuadas, los giros, las metáforas, la altura y el vuelo poético adecuado. Es bueno eso de contar una historia cuando hay una posibilidad de explotar los sueños.

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¿Está trabajando en alguna nueva colección para 2022?

Estoy trabajando en prendas muy especiales, no hago colecciones de temporada, eso no. Voy sumando piezas para una importante colección que quiero tener, para la que voy reuniendo prendas de diferentes épocas, únicas, irrepetibles, para cuando haya una oportunidad de mostrarlas, hacerlo al mejor nivel, aquí en el país o en cualquier lugar del mundo. Y que se sostenga con mucha dignidad y calidad.

-En una entrevista que le realizaron hace un tiempo, usted decía que “el Valle (de Santa María) es inagotable en las posibilidades de inspiración”. ¿Qué sigue inspirándola de ese entorno donde nació y donde eligió seguir viviendo?

Es cierto, eso lo dije y sigo sosteniéndolo. A mí también me sorprenden esas múltiples posibilidades de inspiración. A lo largo del tiempo recurrí a variados temas, los pucarás escalonados, la vista aérea de los campos sembrados, los cerros de colores, las plantas del lugar, las texturas de los cauces de los ríos secos, los pimientos secándose al sol, algunas crípticas o personales alusiones arqueológicas, evitando lo obvio y trillado...y ahora el río!

También fui por la Puna catamarqueña. Hice en el 2015 una colección llamada Antofagasta, y luego me esperan... Los Seismiles y el Campo de Piedra Pómez, los salares... En fin, son interminables los motivos de inspiración de esta hermosa provincia.

Santa María es el lugar adonde vuelvo luego de viajes, desfiles o exposiciones. Aquí encuentro la paz que necesito para desarrollar todas las ideas que van apareciendo. Siempre soñé con lograr expresarme a mí misma, mostrar lo que quiero y hacer realidad mi visión. Hoy, años más tarde, mantengo vigente los mismos sueños. Creo que es eso lo que los hace tan reales y convierten mi trabajo en algo coherente y único. Hablo de mi patio, de mi valle. Es decir, hablo de nuestra cultura y cuando se habla de la propia cultura, se habla del mundo.

Como pareja de otro gran artista, cómo es la retroalimentación artística entre la pareja Rasjido-Salvatierra. ¿Trabajan juntos en procesos creativos?

Con Enrique emprendimos juntos este largo camino de expresarnos en el arte, que fue arduo y de mucho tesón, de no bajar los brazos desde este lugar, volviendo siempre a Santa María. Esa sinergia nos acompañó siempre.

Eso sí, desarrollamos cada uno una tarea bien diferenciada, él con pintura, escultura, textiles y objetos, imprimiéndoles su propio sello. Y yo también en lo mío.

Sí hicimos muestras juntos, donde pudimos ver en perspectiva nuestros trabajos y nos sorprendimos nosotros mismos por encontrar cierto aire o similitud, sobre todo en el uso del color. Claro, el espíritu del lugar en que nos inspiramos siempre nos sobrevuela y acompaña.

Ahora nuestro hijo Jerónimo, artista y arquitecto, está sorprendiendo al mundo del arte con una obra de mucha potencia, distinta, con una articulación narrativa muy personal.

Tras tantos años de investigación y creación en materia textil, ¿realiza o tiene pensado realizar escuela, en el sentido de transmitir sus saberes a otras personas?

A lo largo de todos estos años estuve dando charlas y contenido sobre mi trabajo en muchos lugares. En la Universidad de Buenos Aires en la Carrera de Diseño, en la Universidad de Palermo donde además tomo exámenes a los alumnos por graduarse. En la Universidad de Tucumán, Rosario, Santiago del Estero. En España, Chile, Nueva York. Lo que hago es abrir la cabeza con conceptos e ideas. Naturalmente no voy a enseñar técnicas de artesanías porque hay infinidad de personas que lo hacen y eso está muy bien. Pero lo que a mí me gusta es transmitir y profundizar en conceptos, y soy muy generosa en eso. Esta misma nota es casi una clase.

Texto: Evangelina Quiroga

Fotos: Ariel Pacheco

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