Entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre se desarrolló en Tinogasta el ciclo “Tinogasta crea: Encuentros de Arte”, una propuesta que formó parte de las actividades por el aniversario número 40 del Instituto de Estudios Superiores (IES). La iniciativa fue organizada por el Profesorado de Artes Visuales y planteó un recorrido por distintas prácticas que combinan técnicas milenarias con miradas contemporáneas, siempre con la intención de generar espacios de participación, encuentro y construcción colectiva.
Arte y comunidad en los 40 años del IES
El ciclo se desarrolló en el marco del 40 aniversario de la institución educativa. Cinco talleres artísticos unieron memoria, identidad y comunidad.
El ciclo estuvo compuesto por cinco talleres, cada uno con una identidad propia y un objetivo común: abrir el arte a la comunidad.
El ciclo propuso un recorrido temático por la cultura y la naturaleza del lugar:
1° encuentro: cerámica y vino, con eje en la figura femenina.
2° encuentro: puntillismo inspirado en la flora local.
3° encuentro: grabado con motivos de la fauna regional.
4° encuentro: mosaiquismo vinculado a la historia de los pueblos originarios.
5° encuentro: elaboración de sahumerios con recursos naturales locales.
El de cerámica estuvo pensado exclusivamente para mujeres y se trabajó la representación simbólica del cuerpo femenino a partir del modelado. Allí se busca dar lugar al diálogo y a la contención, resignificando el cuerpo como territorio de memoria, cuidado y poder.
El taller de puntillismo con mate propuso unir el ritual de la infusión con la pintura en un ejercicio que combina lo sensorial y lo meditativo. A través de puntos que se multiplican en el soporte, la práctica se convierte en una experiencia compartida y consciente.
Otro espacio es el de grabado, que se realiza sobre bolsas de tela. En este caso, la técnica gráfica se enlaza con una mirada ecológica que promueve la reutilización y la reducción de plásticos, dando al mismo tiempo un soporte alternativo a la creación artística.
El mosaiquismo suma espejos y piezas recicladas para elaborar objetos de uso cotidiano como alhajeros o elementos decorativos. Cada objeto nace del trabajo colectivo y se resignifica en la medida en que combina lo íntimo con lo comunitario.
Por último, el taller de sahumos recupera saberes populares vinculados a las plantas y hierbas aromáticas. Con la mezcla de cítricos deshidratados y elementos naturales, se construyen piezas aromáticas que buscan conectar lo espiritual con lo ancestral, ligando prácticas tradicionales al bienestar cotidiano.
La experiencia culminó exitosamente el pasado 5 de septiembre con una exposición final de todas las obras producidas, celebrando el talento y la identidad artística de Tinogasta.
Más allá de cada técnica, lo que une a los talleres es la intención de acercar el arte a personas de distintas edades y trayectorias, en un marco de encuentro comunitario. La propuesta entiende el arte no sólo como expresión estética, sino también como una forma de comunicación, identidad y memoria.
De esta manera, el IES Tinogasta celebró cuatro décadas de vida institucional con una actividad que pone en el centro a la comunidad y a sus saberes, entendiendo que el patrimonio cultural se sostiene tanto en los objetos como en las prácticas y en las personas que las transmiten.
Para seguir las actividades: @artesvisuales.tinogasta