cine

IT: regreso y despedida que no llega a convencer

domingo, 15 de septiembre de 2019 · 04:00

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IT: Capítulo 2 (IT: Chapter Two, Estados Unidos, 2019) Dir. Andy Muschietti. Guion: Gary Dauberman. Con Bill Skarsgård, Jessica Chastain, James McAvoy, Bill Hader, Finn Wolfhard.

 

En esta segunda parte de It, la adaptación cinematográfica del famoso libro de Stephen King, el club de Los Perdedores vuelve a Derry, 27 años después, alertados por una serie de asesinatos que les anticipan que su peor pesadilla, Pennywise, ha vuelto.

La esperada secuela, dirigida nuevamente por el realizador argentino Andy Muschietti, tiene un elenco de estrellas, un cameo muy especial que no pasará desapercibido, y un nivel de expectativas muy alto, que lamentablemente no logra cumplir.

Luego de su exitosa primera parte, esta entrega se siente muy larga (dura casi tres horas) y no logra la fluidez narrativa de su antecesora. Pero su punto más flojo son sus escenas de “terror”: ninguna tiene la ambientación y el impacto emocional que tuvieron las recordadas escenas de la primera, hasta tal punto que algunas provocan más risa que miedo.

En esas secuencias, la introducción de criaturas y monstruos a plena luz es uno de los elementos que le juega en contra. Ya no existe ese suspenso psicológico que causaba un miedo irracional, sino que todo es más burdo y hasta bizarro.

Otras debilidades son la falta de cierre de algunas subtramas, elementos narrativos muy forzados, y una banda sonora que resta en las escenas de terror.

A pesar de todo, lo que la saca a flote es su elenco: Los Perdedores de la primera (que se hacen presentes mediante flashbacks), y los que se reencuentran 27 años después. Sin embargo, Finn Wolfhard y Bill Hader se destacan del resto no solo porque son los personajes (la versión niño y adulto de Richie Tozier) que genuinamente nos arrancan una carcajada, sino porque sus interpretaciones van de la comedia, al terror y al drama con una fluidez impresionante.

Por todo esto, IT: Capítulo 2 falla en su estructura, larga sin necesidad, y en sus escenas de terror que perdieron la magia de las que vimos en la primera; mientras gana con los actores, la transición de escenas, y en su contundente mensaje sobre la amistad y la identidad.

 

 

Lidia Coria

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