viernes 12 de julio de 2024
Crisis industrial

Cerró la única fábrica de asientos de bicicletas del país y un pueblo se quedó sin fuente de empleo

La única fábrica de asientos de bicicletas del país no pudo sostenerse frente a la crisis impulsada por las políticas económicas del gobierno de Javier Milei y esta semana cerró luego de 56 años.

El impacto de las políticas económicas del gobierno de La Libertad Avanza siguen sintiéndose en las medianas y pequeñas empresas del país que no pueden continuar haciéndole frente y deben cerrar sus fábricas dejando en la calle a trabajadores que se convierten en nuevos desempleados. Tal es el caso de El Miguelito, la única fábrica de asientos de bicicletas del país, ubicada en la localidad santafesina de Carrizales, a 65 km al norte de Rosario, una pieza clave en la economía local que esta semana, después de 65 años de historia, debió comunicarles el cierre a sus empleados.

Rogelio Bella, dueño de la empresa, reveló que tuvo que poner a la venta las maquinarias y herramientas para poder pagar la indemnización de todos los trabajadores despedidos.

"Es una impotencia terrible para mi abrir este galpón y ver que ya no es una fábrica. Fábrica era cuando había gente trabajando, desarrollando un producto", expresó con angustia.

La empresa familiar comenzó en 1968 por el sueño de su abuelo, luego fue continuado por su padre hasta que le llegó el turno a Rogelio de ponerse al frente. "Éramos una gran familia de laburo, siempre se pensó así la empresa, como una generadora de primeras oportunidades para pibes del pueblo", explicó.

En ese sentido, indicó que en Carrizales "algo productivo (como la fábrica que debió cerrar) no hay mucho más". "Escuchar a esta gente me estruje el corazón", comentó en referencia a los trabajadores, "algunos de más de 30 años" de antigüedad. "Cuando hablé con los empleados, le tuve que decir a mi padrino que lo dejaba sin trabajo", recordó.

"Sostener una industria en un pueblo como este, sin gas natural, solo puede llevarse adelante con pasión", describió Rogelio y le hizo frente a los mensajes que, desde el Gobierno, indican que el mercado ordena la economía. "Que me demuestren, qué me digan cómo el mercado va a venir a solucionar a un pueblo de 1.200 habitantes, del centro santafesino, la posibilidad de que la gente vuelva a tener una fuente laboral", señaló.

"Cómo el mercado va a venir acá a solucionar el problema de la gente, a generar un comercio, otra pyme industrial o cualquier tipo de emprendimiento que le dé laburo a las 12 familias que tuve que dejar la semana pasada en la calle", agregó.

Por último, explicó con tristeza el momento que atraviesa mientras asume el cierre de la empresa familiar: "Tengo dos pibas de 11 y 14 años. Me cuesta mirarlas a los ojos y poder explicarles la situación por la que estamos pasando. Me destruye eso".

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