La actividad tuvo una caída del 50% desde 2018 a la fecha

La construcción perdió en los dos últimos años más de 2.500 puestos de trabajo

El titular de la Cámara, Julio Córdoba, comparó que la caída en el sector representó el cierre de una fábrica todos los meses. Cuestionó la política nacional para la vivienda.
lunes, 15 de abril de 2019 · 04:12

Más de 2500 empleos perdidos es el dramático panorama que deja el sector de la construcción en Catamarca en los dos últimos años.

El impacto que dejó la pérdida de la financiación de obra pública y la imposibilidad económica de hacer frente a inversiones privadas, dejaron este resultado que lleva a la actividad a liderar la pérdida de empleo en la provincia.
 “Los últimos dos años estimamos que en Catamarca se perdieron fácilmente entre 2.000 y 2.500 puestos de trabajo”, sostuvo a El Ancasti Julio Córdoba, presidente de la Cámara de la Construcción de Catamarca que agrupa a un total de 37 empresas en la provincia.

La actividad cerró un 2018 con un balance negativo, y  solo tomando como referencia el último año, las estadísticas señalan una caída de 50% en la actividad. 

Si bien Catamarca perdió una gran cantidad de empleo generado por la industria textil, con el cierre de al menos cuatro fábricas desde el año pasado a esta parte, la construcción parece haber superado esas cifras escalofriantes. 

“Una fábrica que cierra, un puesto que se pierde en cualquier actividad es gravísimo, porque son personas que no tienen posibilidad de reinserción; pero en la construcción con los puestos de trabajo que se perdieron, es como si en los dos últimos años hubiera cerrado una fábrica de 50 operarios todos los meses”, ejemplificó. 

El empresario sostuvo que el mecanismo que tiene la industria para dar por terminada la relación laboral hizo que las desvinculaciones que se vinieron sucediendo no sean tan traumáticas, y que inmediatamente una vez concluida la relación laboral, el despedido empiece a cobrar el fondo de desempleo y su indemnización total, “pero esto no le quita incertidumbre, por el dramatismo a lo que se vive a futuro”, analizó.

Señaló además que tiempo atrás cuando una obra concluía, el obrero sabía que podía tener continuidad laboral en la misma empresa, o bien en otra, pero la realidad es distinta.  “Hoy el panorama es incierto y al estar todo parado, al obrero que termina su relación laboral porque terminó la obra le resulta muy difícil insertarse nuevamente”, sostuvo.

El primer impacto que sintieron las empresas locales tiene su origen en la política nacional sobre la obra pública y esto terminó impactando de lleno en la rama privada, aquejada por un panorama incierto para la financiación propia. 

“Las obras privadas de las empresas constructoras se financiaban de la obra pública. Al desaparecer la obra pública, las empresas hoy prácticamente están sin actividad, no hay rentabilidad, hay mucha deuda que se no se puede cobrar. Hay muchas obras privadas en carpeta que se paralizaron”, sostuvo.
Para el empresario la situación es palpable al recorrer la ciudad. Aseguró que la obra privada existente es la que se inició hace 3 o 4 años.

Vivienda
Solo en lo que hace a vivienda se marca un parámetro que demuestra la caída estrepitosa de la obra pública.  
Córdoba tomó como referencia la ejecución de planes de vivienda de los 20 años anteriores al 2016.

 “Prácticamente se hacían sin solución de continuidad -sea el gobierno que sea, tanto a nivel provincial como nacional-, es decir que había permanentemente más de 2.000 viviendas en ejecución en forma simultánea y antes de que se terminaran generalmente se realizaban las licitaciones y se iniciaba la construcción de otras, con lo que daba continuidad a la mano de obra, a la venta de materiales, y todo lo que se mueve en relación a la actividad se mantenía”, sostuvo.

Aseguró que esto desencadenó  en una cuestión social porque más allá de la vigencia de la actividad, “se daba continuidad a la esperanza de una familia de llegar a una vivienda propia y hoy todo eso se terminó”.
Cuestionó que el Gobierno nacional prácticamente desactivó los planes para el acceso a la vivienda,  apostando a que la financiación iba a ser a través de los bancos, pero por más que se implementaron créditos UVA, “hoy  pensar en financiar un plan de viviendas que sustituya a los planes de vivienda que se hacían anteriormente con recursos de nación es impensable”, aseguró.

Señaló que este tipo de créditos tienen un nivel de actualización que a veces supera el grado de actualización de los ingresos, lo que no hace que sean una opción para las familias.  “No es que las empresas no analicen otra posibilidad de financiación, es que directamente las condiciones del mercado, las tasas y los préstamos son prohibitivas para iniciar alguna  actividad de ese tipo”, explicó.

Córdoba fue tajante y aseguró que “hace 4 años que no se licita una obra nueva de viviendas en Catamarca”.  Señaló que las que están en ejecución –y que fueron iniciadas en 2014 y 2015- cuentan con un grado de avance superior al 97%, y aseguró que no se avizora que haya en lo inmediato una implementación o un llamado a licitación de obras nuevas.

Incertidumbre
Admitió que le constan los esfuerzos del Gobierno provincial para que se autorice la licitación de más viviendas, pero hasta el momento esto se detuvo por innumerables trámites burocráticos.  

Señaló que si las expectativas finalmente tienen éxito, en 60 días la Provincia podría empezar con las licitaciones  de un paquete de 900 viviendas. Caso contrario, sostuvo que en ese mismo plazo el panorama podría profundizarse en desmedro de las empresas, que concluirían estas obras, sin nuevas a iniciar. “La Nación no termina de aprobar proyectos, y las observaciones que se le hace al IPV suenan más a chicanas para demorar el inicio de obra y contribuir al brutal ajuste que está en marcha”, reclamó.

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