domingo 27 de septiembre de 2026
Pobreza

Modelo Milei: especialistas advierten que la pobreza ya ronda el 50 por ciento

Los precios de los alimentos subieron por encima del promedio. Las inconsistencias metodológicas, afirman, ocultan hasta 20 puntos porcentuales adicionales.

El gobierno se apresuró en celebrar su supuesta cruzada contra la pobreza. Más de una vez el presidente Javier Milei declaró haber sacado a 12, 13 y hasta «15 millones de personas de la pobreza» durante 2024 y 2025. El número, inflado por donde se lo mire, además, parte de atribuir a la gestión anterior el 52,9% registrado en el primer semestre de 2024, gran parte del cual se explica por la devaluación del propio Milei en diciembre de 2023. Sin embargo, la tendencia a la contracción, que efectivamente se puso de manifiesto a partir del segundo trimestre de 2024 y se sostuvo hasta el tercer trimestre de 2025, cambio su sentido a fin de ese año y asumió un marcado camino ascendente que aún no se detiene.

Datos oficiales

El Índice de Pobreza que dio a conocer el Indec esta semana superó las proyecciones privadas más pesimistas y dio como resultado que un 32,3% de los argentinos vive en hogares que no reúnen los ingresos para afrontar el Costo de la Canasta Básica Total (CBT). Así, según la información oficial que se agrega en forma semestral, entre el último semestre de 2025 y el primero de 2026 casi 2 millones de personas cayeron en la pobreza a razón de 11.200 nuevos pobres por día. Durante los primeros seis meses del año había, en promedio, poco más de 15 millones de personas en esa situación.

La indigencia, por aquellas personas que carecen de los recursos suficientes como para adquirir una Canasta Básica Alimentaria (CBA), compuesta solo por alimentos, escaló al 7,5% desde el 6,3% que arrojó como promedio en el último semestre de 2025. Los indigentes crecieron en 560 mil a razón de 3111 nuevos por día y acumularon, en promedio, 3,5 millones de personas. La información oficial disponible, sin embargo, ya permite asegurar que se trata de una «foto vieja». El índice durante el segundo trimestre del año llegó hasta el 34,6% rozando los 16,1 millones de personas.

El promedio semestral de 32,3% surge del cruce de ese valor con el 30% registrado durante los primeros tres meses del año. Así, en solo tres meses, se habrían sumado más de dos millones de pobres que se adicionan al millón creado en el primer trimestre y que elevan la producción de nuevos pobres hasta los 22.250 diarios.

Un informe del Instituto Universitario CIAS muestra que, si no se contabilizaran los ingresos por transferencias sociales (AUH y otros) la pobreza del 30,2% que atribuye al primer trimestre del año, escalaría a un 35,3% para los ingresos sin asistencia social.

Foto color sepia

Con todo, ese indicador ya resulta una foto vieja en tanto los principales fundamentos de la suba de la pobreza no se han revertido y, por el contrario, se han profundizado. Mientras que en julio el Índice de Precios al Consumidor del Indec arrojó una suba del 2,1%, la CBT escaló un 2,4% y la CBA un 3,5%. En agosto, mientras que la inflación general fue del 1,7%, las canastas de pobreza e indigencia escalaron un 2,6 por ciento.

Por ese motivo, según el análisis del director del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), Claudio Lozano, «vas a tener un tercer trimestre que va a tender a mantenerse un poco por encima de los niveles del segundo de cerca del 35% pero por el impacto del aguinaldo. Te vas a ir al 38,5% en el cuarto trimestre y quedará un promedio del 36,5% aproximadamente para el semestre». Si se desestimara el aguinaldo, aclara, conservando la información y metodología oficial, “la pobreza ya estaría en un 37%”. Así, en la actualidad, como mínimo, hay 17,2 millones de pobres en la Argentina sumando alrededor de 1,1 millones de «nuevos pobres» en dos meses.

La pobreza y la indigencia, además, afectan todavía más a los niños que, por definición, viven en hogares con más integrantes que reducen el ingreso per cápita. Por eso, según la información semestral promedio, el flagelo de la pobreza ya afectaba al 44,5% y la indigencia al 10,5% en el segmento de 0 a 14 años. Aplicando los mismos criterios, en la actualidad, la pobreza según la metodología oficial vigente, ya alcanza al 51% de los niños.

Lente distorsionado

Sin embargo, esos números que de por sí dan cuenta de una situación social catastrófica, distan de reflejar la realidad. La abrumadora mayoría de los especialistas en el análisis de indicadores sociolaborales coincide en que la metodología vigente tiende a subestimar, por diferentes motivos, los índices de pobreza.

Así lo indican, entre otros, los informes publicados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la consultora Equilibra, el IPyPP y el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) de Alfredo Serrano Manc.

Este último señaló que «estos datos están totalmente subestimados y alejados de la realidad por tres factores». Allí destaca la subestimación de la inflación y la CBT por la falta de actualización de la Encuesta de Gastos en Hogares de 2018, la sobrestimación de ingresos por EPH, en particular los del sector informal y la omisión de la problemática de quienes deben pagar alquiler.

Por eso, asegura el especialista de la CELAG «estimamos que hay unos 20 puntos de subestimación de pobreza real en Argentina». El Centro cuyo consejo consultivo integran referentes regionales como Rafael Correa (Ecuador), Emir Sader (Brasil) y Álvaro García Linera (Bolivia), sostiene que «además, si a los pobres le sumamos los ‘casi pobres’, estamos en valores de entre el 70 y el 80% de la población» en referencia a aquella porción de la población que se encuentra al filo porque no llega a superar los ingresos equivalentes a una Canasta Básica Total y media.

En esa línea, Equilibra, dirigida por el economista Martín Rapetti, sostiene que la «pobreza corregida por canastas y subdeclaración» afectaba en promedio durante el primer semestre al 44,9% de la población cuando, según esa misma vara, cuando asumió el gobierno, llegaba al 44%. Equilibra asegura que «una estimación preliminar de nuestra medición alternativa de pobreza (que corrige por subdeclaración de ingresos y contempla canastas actualizadas de la ENGHo 2017/18) arroja que la incidencia de la pobreza roza 45%».

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), conducido por el economista Hernán Letcher, coincide en señalar que «la medición de la incidencia de la pobreza presenta tres grandes cuestionamientos: por un lado, la captación de ingresos no laborales afectada por el cambio sensible en la percepción de la EPH, los ingresos de los trabajadores no registrados, que se desvinculan llamativamente de la evolución del SMVM con el que mantuvieron una estrecha correlación durante años y hasta 2024 y el problema de las ponderaciones y el impacto sobre la estimación de la CBT». Es que, dicen, «la estimación de los ingresos de los hogares —en particular de aquellos ubicados en los deciles más bajos utilizados para la medición de la pobreza— se ve sensiblemente afectada por los cambios introducidos en la EPH que no implican una mejora real en los ingresos de las personas, sino en su captación».

Para el CEPA, la inconsistencia, tanto en la medición de los ingresos de los trabajadores informales (ya analizada en Tiempo), que arroja una suba real de más del 36% desde que asumió el actual gobierno, como en los llamados ingresos no laborales, se manifiesta en que esos datos «mostraban una correlación estrecha con el SMVM. Pero ese linkeo se rompió a partir de principios de 2024», cuando, «el salario no registrado comienza a moverse muy por encima de lo que indicaría su comportamiento histórico, desviándose significativamente de la trayectoria que habría seguido de mantenerse la correlación observada en los años previos».

Luego, la desactualización de la ponderación de la CBT (derivada de la CBA según el denominado coeficiente de Engel) genera que el «peso de lo no alimentario, en particular los servicios y el transporte, en la estructura de consumo de los hogares se mensura muy por debajo de su peso real actual» en tanto, «sobre todo en los primeros meses de la gestión Milei, estos rubros han tenido incrementos muy superiores a los de los alimentos, pero este cambio no se refleja adecuadamente en el coeficiente que determina la CBT».

Si, a las perspectivas indicadas, se le proyectara la tendencia al presente, el Índice de Pobreza en el tercer trimestre del año (desestimando el impacto del aguinaldo), ya supera la mitad de la población total.

Sin embargo, estos análisis omiten otro fenómeno que agrava todavía más la situación. El endeudamiento que afecta el «ingreso disponible» de las familias más vulnerables a la hora de hacer frente, en la realidad, al costo de la CBT.

Lozano, explicó a Tiempo que, si bien no han realizado aún un análisis del impacto del endeudamiento en la pobreza «cuando escalaron los precios, los más pobres terminaron endeudados con el usurero del barrio y las aplicaciones». Para Lozano «volvimos a los niveles de pobreza de Alberto Fernández pero con una situación de fuerte destrucción patrimonial porque los que cayeron en la pobreza y salieron, pero para sostener esa situación tuvieron que quemar ahorros, tomar créditos o aumentar las horas de trabajo».

Lozano detalló que «más de la mitad de los 20 millones de endeudados lo están con proveedores financieros no bancarios. De los 6,8 millones de morosos más de 4 millones son inferiores al millón de pesos y los acreedores principales son Galperin y Tarjeta Naranja. Son deudas relativamente bajas que se hacen inmanejables por las tasas que terminan duplicando o triplicando la bancaria».

«Obviamente –concluye el director del IPyPP– es un elemento que no se toma en cuenta a la hora de la medición y que deteriora aún más los ingresos y eleva la pobreza real»

.Fuente: Tiempo Argentino

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