viernes 6 de noviembre de 2026
Los indicadores empeoraron durante el segundo trimestre

La pobreza volvió a aumentar y alcanza a 34,4% de la población

En comparación con el mismo período del año pasado, hay unos 800.000 pobres más que el año pasado, de los cuales casi 300.000 son nuevos indigentes.

La situación social volvió a mostrar un deterioro. Durante el segundo trimestre de 2026, la pobreza llegó al 34,4% y la indigencia al 8%, de acuerdo con los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicados por el INDEC. Los dos indicadores quedaron por encima de los registros del trimestre anterior (30% y 7%) y de los valores interanuales del mismo período de 2025 (31,4% y 6,9%).

Los resultados reflejan la suba de tres trimestres consecutivos y marcan un quiebre frente a la tendencia a la baja que había hasta mediados del año pasado. En términos cuantitativos, en los últimos doce meses unos 800 mil argentinos cayeron en la pobreza, de los cuales casi 300 mil pasaron a formar parte de la indigencia extrema.

Al hacer la proyección sobre los porcentajes de la población urbana relevada por la EPH, estimada en 30 millones de personas, los datos oficiales arrojan que más de 10 millones de ciudadanos argentinos viven en hogares urbanos pobres. Ninguno llega a cubrir la Canasta Básica Total (CBT).

Al extender la estimación sobre la totalidad de población del país -unos 46,7 millones de habitantes-, los sectores vulnerables alcanzan la cifra de 16 millones de personas, de las cuales 3,7 millones se encuentran en situación de indigencia, es decir que no tienen ingresos suficientes para la alimentación diaria.

Factores que afectaron la suba de la pobreza y indigencia

Para el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, el deterioro de los últimos meses se explica en parte por el debilitamiento del mercado laboral. El menor dinamismo de la economía coincidió con la pérdida de puestos registrados y con el crecimiento de ocupaciones informales y precarias, que ofrecen menos estabilidad y menores remuneraciones.

El segundo factor es la relación entre ingresos y precios. El organismo señaló recientemente que los salarios registrados volvieron a caer en términos reales y que, desde fines de 2025, los alimentos y otros componentes de las canastas básicas se encarecen por encima de la inflación general, algo que durante 2024 y buena parte de 2025 no ocurrió. Como la pobreza se mide comparando los ingresos de cada hogar con el costo de esas canastas, ese cambio impacta directamente sobre el indicador.

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