EL COMPROMISO CON LOS EMPLEADOS ES QUE RECIBAN TODA LA INDEMNIZACIÓN EN UNA CUOTA

Después de casi 40 años, baja su persiana Calzados Catamarca

Serán más de 200 los despedidos del Grupo Alpargatas, ya que en la fábrica de Sumalao retirarán a 51 empleados. Sigue la incertidumbre sobre su futuro.
sábado, 22 de septiembre de 2018 · 04:05

Aunque hace un mes se anunció que las fábricas del Grupo Alpargatas cerrarían sus puertas en noventa días, ayer se confirmó el cierre definitivo de Calzados Catamarca, la planta ubicada en El Pantanillo, que se despide y deja sin trabajo a 150 obreros textiles. Además, en Alpargatas Textil (la planta de Sumalao) despedirán a 51 operarios y quedarán menos de 100 trabajando. Ahora, la incertidumbre es por la posibilidad de cierre de esa planta.

Calzados Catamarca, que llegó a la provincia en 1980, baja la persiana después de casi 40 años de trabajo, luego de una larga agonía que incluyó suspensiones, vacaciones adelantadas y programas de retiro voluntario.

Los 201 empleados que pierden su fuente de trabajo recibirán una indemnización que se calculará utilizando como base el mejor sueldo del último año (con vacaciones y aguinaldo hay una mejora) y se tomarán en base al sueldo bruto y no el de bolsillo. Además, se informó que el compromiso de la empresa es el de hacer efectivo el depósito del 100% de la indemnización en una cuota y a los tres días de recibido el telegrama. Esta medida fue destacada por el Asociación Obrera Textil, ya que logró evitar el pago en cuotas como ocurrió otras veces.

Los últimos despidos en las empresas Alpargatas habían sido en junio, cuando los empleados volvieron a las fábricas después de quince días de inactividad. Antes, se habían producido despidos en febrero y una serie de retiros voluntarios en enero. Además, el año pasado, la empresa incurrió en "prejubilaciones": permitió a unos 20 empleados que tenían más de 60 años retirarse, pero les mantuvo el 100% del sueldo y el beneficio de la obra social.

Crisis textil
El secretario general de la AOT Catamarca, Jorge González, recordó que hace tiempo que la situación de Calzados Catamarca era dramática, y deseó haberse equivocado a la hora de vaticinar el cierre de la fábrica. González había sido crítico de la falta de renovación de las máquinas de las dos plantas del Grupo en la provincia, y consideró que el cierre era inminente porque las que funcionaban eran obsoletas.

"Esta situación era insostenible, la luchamos hasta el final, pero ya no hay vuelta. Me hubiera gustado equivocarme, ojalá hubiera sido así. Esto es producto de la política de importaciones del Gobierno Nacional, se convirtió en el tiro de desgracia para estas fábricas", expresó el gremialista.
Según había señalado el propio González en junio pasado, el sector textil en Catamarca había sufrido 1.200 despidos en el último año. Fue tras conocerse que entre las dos plantas de Alpargatas se iban a despedir a casi 70 empleados, y en simultáneo Nortextil había anunciado también una serie de desvinculaciones.

Los últimos despedidos de Alpargatas consiguieron una mejora en el fondo de desempleo, y por unos meses se les pagaron $10.000 en lugar de los $3.800 que establece la ANSES para estos casos.

El futuro
Por otra parte, queda la incertidumbre del destino que tendrá la fábrica de Alpargatas Textil, en Sumalao. Esa planta, que se instaló con sus primeras máquinas en 1975, quedará ahora con 98 operarios y sólo producirá elementos de limpieza (trapos de rejilla, trapos de piso). Sin embargo, existe el temor de que la planta sea vendida, producto del reciente cambio de dueños del Grupo.
Como se informó días pasados, Alpargatas Argentina se asoció y vendió el 22.5% de su paquete accionario por u$s24 millones al grupo Sforza, liderado por Carlos Wizard Martins, un reconocido empresario propietario de las franquicias de comida rápida Pizza Hut, KFC y Taco Bell, además de dueño de las academias de fútbol de Neymar Jr. y de Ronaldo. Martins ya había acordado en noviembre de 2015 la compra del 100% de las marcas Topper y Rainha en Brasil, y el 20% de los negocios de Topper en la Argentina, lo que finalmente se frustró.

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