Al cierre de esta edición, el sector “Juntos por el Cambio” encabezado por Roberto Gómez se acercaba al 40% de los sufragios dentro de las internas del FCS-Cambiemos y “Cambiando Juntos” liderado por Eduardo Brizuela del Moral registraba un 61,08 de las adhesiones.
Con estos resultados parciales, el sector de Gómez estaría colocando cuatro diputados entre los primeros 12 lugares de la lista del FCS-Cambiemos con miras a las elecciones generales del 22 de octubre. (Ver aparte)
Fue una destacable elección del MIRA, MORADA, APRA, CPR y Cantera Popular, quienes enfrentaron a las líneas mayoritarias del centenario partido que cuenta con la tracción de legisladores nacionales, diputados y senadores provinciales, intendentes y concejales, además del respaldo y asistencia de todos los funcionarios nacionales de Cambiemos en la provincia.
Gómez y sus aliados hicieron muy buena elección en Santa María y Santa Rosa, donde lograron un 48% de sufragios, en Valle Viejo 46,3% y Capital el 35,7%, mientras anduvieron cerca del 30% en Ambato, Andalgalá, El Alto y La Paz.
Pero en los últimos cuatro años los sectores disidentes del radicalismo vinieron ganando terreno en la interna boinablanca. Es que en las tres elecciones consecutivas de las PASO el oficialismo partidario, encabezado principalmente por Eduardo Brizuela del Moral y Oscar Castillo, fue perdiendo adhesiones. En 2013 Brizuela le ganó la pulseada por la diputación nacional a José “Chichí” Sosa, quien se presentó a la contienda con el respaldo de la Corriente Progresista Radical (CPR) y dos líneas minoritarias de la UCR que los acompañaron. En esa oportunidad, el oficialismo partidario se quedó en la interna con el 92,3% frente al 7,6% de la CPR. Sin embargo, con los casi 6 mil votos que le aportó Sosa a Brizuela, el FCS terminó superando en votos al FV en las PASO de ese año. Y en octubre, la dupla Brizuela del Moral-Myriam Juárez le ganó la pulseada al Gobierno provincial y se quedaron con dos de las tres bancas que estaban en juego.
Ya en 2015 el distanciamiento entre Ricardo Guzmán y Oscar Castillo le aseguró dos bancas de diputados provinciales a los disidentes (Carlos Molina-Paola Bazán) que se alzaron con el 23% de los votos, mientras que ahora, los opositores están cerca del 40%.
Es decir, de continuar en esta línea la tendencia favorable a los disidentes, quienes actualmente forman parte de líneas minoritarias de la UCR podrían transformarse en las nuevas mayorías del radicalismo en las elecciones PASO de 2019.
Aunque la disputa por el liderazgo de la UCR está más cerca aún: a mediados de 2018 deben renovarse los cargos partidarios.