El Gobierno y la Municipalidad de Ancasti acordaron ayer apresurar los trabajos para pavimentar el acceso a la localidad de Ipizca, unos 16 kilómetros que median entre Anquincila y el Río La Madera.
Son alrededor de 16 kilómetros entre Anquincila y el Río Las Maderas, que se anegan cuando llueve.
El Gobierno y la Municipalidad de Ancasti acordaron ayer apresurar los trabajos para pavimentar el acceso a la localidad de Ipizca, unos 16 kilómetros que median entre Anquincila y el Río La Madera.
El convenio entre el gobernador Raúl Jalil y el intendente de Ancasti, Randolfo Piñero, se firmó tras una reunión realizada en la Casa de Gobierno de la que participó un grupo de vecinos de Ipizca entre los que estaba el exgobernador Oscar Castillo, acompañados por el senador y exintendente Rodolfo Santillán y la exintendenta Blanca Reyna. También formaron parte del encuentro el vicegobernador Rubén Dusso y el ministro de Hacienda y Obra Pública, Juan Marchetti.
Los representantes de la comunidad de Ipizca señalaron que la obra resolvería en principio un problema estructural de la localidad, que es el aislamiento en el que queda con las lluvias, pero además sería una importante contribución al desarrollo de la zona sobre todo en el plano turístico.
De hecho la iniciativa se suma a las obras viales que el Gobierno provincial ya viene desplegando en Ancasti, como la pavimentación de Ruta 2, que buscan fortalecer la integración territorial, mejorar las condiciones de circulación y acompañar el desarrollo turístico de la zona.
En lo que respecta al acceso a Ipizca, los vecinos y las autoridades municipales señalaron que la pavimentación traería una gran transformación al conectar atractivos de la localidad como el dique con las hosterías de Anquincila y Ancasti.
También destacaron que Ipizca es un lugar ideal para practicar actividades como la pesca, el senderismo, el ciclismo de montaña o las cabalgatas.
En la localidad están también las ruinas de la casa de la exgobernadora Eulalia Ares de Vildoza, ubicadas a pocos centenares de metros del camino principal, que podrían ponerse en valor y sumarse al capital turístico ipizquense.
Estos avances no requerían consolidar una ruta, sino asfaltar y mejorar el camino vecinal ya existente. De este modo, Ipizca se integraría con mayor fuerza al circuito turístico ancasteño al que se llega desde el Valle Central a través de la emblemática Cuesta del Portezuelo.