La localidad de San José vivió ayer una jornada de relativa calma, en contraste con la revuelta de un día antes que buscó frustrar el retorno de Mónica Hernández al cargo tras haber sido suspendida y luego destituida por el CD.
La presencia de efectivos de Infantería disuadió cualquier intento de manifestación y la jefa comunal se abocó a realizar los trámites de rigor para poder administrar el municipio, luego de un año de no estar al frente del Ejecutivo. Por la mañana, volvió a registrar la firma para operar las cuentas bancarias de la comuna y anunció que entre el martes y miércoles se abonarán los sueldos al personal de planta y contratados.
De esta manera, desactivó uno de los reclamos que podrían haber disparado un nuevo conflicto por el malestar que había entre los trabajadores.
Por otro lado, radicó una denuncia contra autores desconocidos, para que se determine los responsables de los daños al patrimonio municipal durante la manifestación.
La intendenta continúa bajo la lupa de la Justicia por varias causas en las que se indaga la supuesta malversación de fondos, especialmente de regalías mineras.