La joven que denunció a Elpidio Guaraz por “abuso sexual” aseguró que se sintió “nuevamente abusada” tras la fallida indagatoria del martes al intendente de Santa Rosa. La presunta víctima de Guaraz expresó su dolor a través de una publicación en una red social. Ella expresó que el abuso “tiene una diversidad de manifestaciones: hoy lo aprendí, hoy lo puedo ver y hoy me sentí nuevamente abusada”.
- El Ancasti >
- Policiales >
- Edición Impresa >
"Se me obliga a revivir el calvario que intento dejar atrás"
La sobreviviente mencionó que la obligan a revivir el calvario que “empezó cuando tenía 14 años” y que todos los días intenta dejar atrás.
La joven también dejó en claro que necesita “ayuda” y “protección” porque todavía resuenan en su cabeza “las amenazas de muerte”.
“Quiero expresar mi dolor en este momento. Hoy, una vez más, se me obliga a revivir lo que intento todos los días dejar atrás... el calvario que empezó cuando tenía 14 años, y que con gran soltura el PEDÓFILO la expresa en los medios de comunicación. Una relación de mucho tiempo... sí, una verdad, solo que incompleta. Faltó decir cuántos años tenía yo cuando empezó la tortura y, sumado a eso, los años que pasé soportando todo tipo de maltratos, abusos y amenazas que le costarían –según me decía– el puesto de trabajo a mi madre, trabajo que se lo entregó como regalo de mi cumpleaños número 15, un detalle que también olvidó hacer público”, manifestó la joven. Además, contó que el recuerdo de lo vivido le genera dolor, pero más aún haber “escapado” de su casa para “intentar salvarme de las garras del monstruo porque la red de complicidad se hizo cada vez más grande, al punto tal que, mi propia madre, me negó su protección. Una historia poco común dirán muchos, y me tocó a mí ser parte de ella”.
“Este monstruo, ‘PEDÓFILO’, enfermo que arruinó mi adolescencia y mi vida entera, se especializa en abusar del poder que ostenta, para dominar a personas débiles y necesitadas como mi familia. Esto no justificará jamás las posiciones que tomaron”, siguió.
Infierno
La joven también comentó que se preguntó una y mil veces “¿Qué hice? ¿Por qué no me ayudaron para salir de ese infierno? ¿Por qué fui elegida para tamaño sacrificio?”. Para ella, todas estas preguntas están sin respuestas. “Hoy mis preguntas aumentan. ¿Hasta cuándo seguiré esperando que la Justicia actúe? ¿Hasta cuándo la perspectiva de género será una declamación?”, ahondó.
La denunciante hizo pública su necesidad de recibir “ayuda, protección. Resuenan en mi cabeza las amenazas de muerte, resuenan en mi cabeza los discursos sobre el apoyo del poder”. A su vez, dio a conocer que siempre temió hacer la denuncia porque “sabía que el camino sería largo, y hoy tengo miedo de quedar en el camino”.
Sostén
La sobreviviente valoró a parte de su familia, que la está sosteniendo en esta lucha que lleva adelante en búsqueda de justicia. De acuerdo con su relato, estos familiares “trabajan dignamente todos los días, me cuidan y me levantan cada vez que caigo. Cabe aclarar que no pertenezco a ninguna organización política. Solo busco justicia, justicia que todavía no encuentro. Sin embargo, tengo que seguir soportando el abuso. ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo las instituciones tomarán en cuenta mi sufrimiento y dolor?”.
Sin libertades
Por último, la joven aseguró que denunciar un delito de esta magnitud “significa vivir una vida sin libertades, cargada de temores, de noches sin dormir, de llantos sin fin”. Pidió que la ayuden a visibilizar su dolor y que quienes tienen en sus manos el poder de decisión, la tomen. “No se conviertan en cómplices de delitos tan graves. Tengo miedo por mi vida. Ayuda. Yo no me callo más”, finalizó.
Indagatoria
Todo estaba listo en la Fiscalía de Instrucción de Cuarta Nominación para recibir el martes al intendente de Santa Rosa, Elpidio Guaraz. Finalmente no sucedió. ¿El motivo? Guaraz dijo que sus abogados defensores no fueron notificados de la indagatoria. No obstante, la defensa del jefe comunal, representada por el abogado Luciano Rojas, presentó una oposición. En junio del año pasado había sido denunciado por una joven. La fiscal Antonella Kranevitter tenía previsto imputarlo por “privación ilegítima de la libertad agravada” y “abuso sexual con acceso carnal”.