En la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación inició un debate, con dos policías imputados, por un hecho ocurrido en 2013. Al margen, uno de estos policías estuvo involucrado en otro hecho, acontecido en noviembre de 2021. Por ello, la causa se acumuló y tres personas –dos de ellos policías- comparten en banquillo de los acusados. Los numerarios Jonathan Gabriel Ochoa y Ángel González fueron imputados por “vejaciones” y “lesiones graves en concurso ideal en calidad de coautores”. Además, Ochoa suma otra acusación “lesiones graves calificadas por ser cometidas en ocasión de un espectáculo deportivo”, por un hecho de noviembre de 2021. Víctor Espeche, el tercer acusado, debe responder por "lesiones leves calificadas por ser cometidas en ocasión de un espectáculo deportivo".
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Policías acusados por "vejaciones" y "lesiones graves"
En la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación inició un debate por “vejaciones” y "lesiones graves", durante una batahola tras un partido de fútbol infantil. Un policía está acusado en ambos hechos.
El Tribunal está integrado por los jueces Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Miguel Mauvecín. El abogado Víctor García defiende a Espeche; el abogado Juan Pablo Morales asiste a Ochoa y los abogados Leandro Morales y Herman Zalazar asisten a González.
Los hechos
Arresto
El más antiguo de los hechos es del 2013 cuando el policía Jonathan Gabriel Ochoa junto a Ángel González -ambos numerarios de la Comisaría Séptima -, habrían golpeado a un joven durante un procedimiento callejero en un barrio de la zona norte de la ciudad. Según la investigación, el 21 de marzo de 2013 ambos interceptaron a un joven cuando caminaba por calle Maximio Victoria y Echevarría y lo interrogaron porque tenía en su poder una pipa que usaba para fumar paco. Según la investigación, ambos lo tiraron al piso y lo golpearon en diversas partes del cuerpo para luego subirlo al patrullero.
El joven arrestado tenía 17 años en ese momento. Según el informe médico sufrió hematomas en el rostro y traumatismo abdominal, entre otras lesiones que demandaron un tiempo de curación de más de 30 días y de inhabilitación por idéntico lapso.
Por este hecho Ochoa y González fueron imputados por “vejaciones” y “lesiones graves en concurso ideal en calidad de coautores”. Los policías declararon en la etapa de investigación que el adolescente había intentado agredirlos y que solamente se limitaron a reducirlo para arrestarlo. Negaron las agresiones.
Fútbol infantil
El 23 de noviembre de 2021, el numerario Ochoa se vio involucrado en otro hecho de violencia, ocurrido en un partido de fútbol de inferiores de la Liga Catamarqueña. Esta batahola tuvo lugar en las instalaciones del Club Vélez Sarsfield, en la zona sur capitalina, en donde habían disputado un partido de fútbol Juventud Unida y Defensores del Norte por una fecha de la Octava División. Al término del cotejo se produjo una revuelta entre padres simpatizantes. Además de Ochoa, también fue imputado Víctor Espeche.
Según la investigación, Espeche golpeó en el rostro a un hombre de apellido Andrada y posteriormente Ochoa arrojó una pedrada que impactó en el rostro de un individuo de apellido Silva. Por este incidente Ochoa fue imputado por “lesiones graves calificadas por ser cometidas en ocasión de un espectáculo deportivo” ya que a causa de la pedrada, Silva padeció trauma ocular severo que le demandó una incapacidad y curación mayor a 35 días. Por su parte Espeche fue imputado por "lesiones leves calificadas por ser cometidas en ocasión de un espectáculo deportivo".
Debate abierto
En la primera jornada, Ochoa y Espeche se mantuvieron en silencio. González contó su versión. Declaró que en la Avenida Maximio Victoria, frente a la Universidad Nacional de Catamarca, arrestaron a un adolescente de 17 años, quien habría intentado trepar una tapia. A la vez, el chico habría tenido estupefacientes. El numerario recordó que recorrían esa zona por pedido especial de la Jefatura de Policía. González negó los golpes y aclaró que sí se trató de reducirlo. No obstante, no contaban con elementos, como esposas, precintos o un bastón. Lo sujetaron hasta que llegó un móvil y se llevó al joven.
Luego, se dio inicio a la ronda de testigos.
El testimonio más relevante fue el de uno de los damnificados en la batahola durante el partido de fútbol infantil, identificado con el apellido Andrada. “No agredí a nadie”, aseguró. Al mismo tiempo, aseguró que le pidió a una mujer que dejar de agredir. Sin embargo, esta persona “me dijo cosas y me escupió”. “Me pegó en la boca y me salió mucha sangre”, recordó.
También contó que otro hombre, de apellido Silva, resultó herido. Detalló que lo acompañó al hospital. Debido a su diagnóstico, fue trasladado a la provincia de Córdoba. “Gastó casi $1.000.000 para recuperar la vista”, detalló.
Luego, fue el turno de una mujer, madre de uno de los chicos que jugaban en ese partido, en la cancha de Vélez Sarsfield. “Los padres se lo tomaron a mal y comenzaron a discutir. Indicó que una mujer escupió en la cara a Andrada.
“Tiraron piedras, hubo insulto. Vi golpeado a Andrada en la boca; a Silva lo golpearon en el ojo. Ella –quien agredió a Andrada- fue la causante de todo lo que comenzó”, recordó otra testigo.
Otra mujer contó que “como padres fuimos a alentar al equipo de nuestros hijos. Al final de segundo tiempo, ganaba Juventud Unidad. Fue un espectáculo horrible; los chicos lloraban”, aseguró.
La testigo remarcó que en el marco de esta revuelta, Andrada recibió un golpe en la boca y Silva, en el ojo. “Era una montonera. No les importaba que haya chicos”, expresó.
A su turno, otra testigo indicó que los padres del equipo que iban perdiendo se enojaron. Una mujer comenzó a agredir. “Andrada le reclamó y ella le escupió. Un hombre le pegó a Andrada y otro a Silva. Había madres que alentaban a sus hijos”, recordó.
En esta ronda de testigos, Ochoa fue reconocido como el agresor de Silva.
El último testigo fue el joven que en 2013 habría sido agredido por dos policías. El denunciante recordó que estaba en la esquina de la Universidad Nacional de Catamarca, sobre Maipú Norte, limpiando vidrios. “Me detuvieron, requisaron y me pegaron. Me tenían idea. Veían policías motorizados, en dos motos. Me encontraron un ‘caracol’ y lo rompieron. Me trasladaron, esposado, en la caja del móvil –una camioneta-”, contó. El joven no pudo reconocer a los presuntos agresores.
Finalizada esta primera ronda de testigos, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio. La audiencia se reanuda mañana, con nuevos testimonios.