ver más
Chicos contra el acoso escolar

El Código Penal no es un manual para educar

Se advierte la importancia de la intervención de los adultos y de los espacios de contención para que chicos y chicas puedan poner en palabras lo que sucede.
11 de abril de 2022 - 13:42

El acoso escolar o bullying es una de las problemáticas que más hace mella en las comunidades educativas. No se trata solamente de un problema que sucede puertas adentro en la escuela, entre compañeros. También atañe a los adultos, a los docentes, a madres y a padres.

Días pasados, un chico de 13 años fue descubierto por sus propios compañeros mientras filmaba y tomaba fotos a una niña de 11 años. Sus mismos pares intervinieron y dieron aviso a las autoridades escolares. Entre las primeras medidas, aconsejados por la Dirección de Educación Privada y la Dirección de Mediación Escolar, se retuvo el teléfono celular del alumno, se llamó a los padres de los chicos involucrados y a un escribano público. Se visualizaron las imágenes que allí había y se eliminaron todos los archivos. Todo ello quedó registrado en un acta. El principal objetivo era evitar la viralización de ese contenido.

Luego, llegó la sanción. El alumno recibió el máximo de amonestaciones y el próximo año no podrá matricularse en esa institución.

Semanas atrás, El Ancasti publicó un informe sobre la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) para prevenir los casos de bullying. Según se había advertido, algunas situaciones de acoso escolar se daban por la orientación sexual de los compañeros. En este caso, el cuidado y el respeto por el propio cuerpo y el de los pares también es el reflejo de la ESI. La intervención de los compañeros para frenar esta situación es una clara señal de su implementación y es un claro ejemplo de la educación como herramienta para prevenir y erradicar esta problemática y otras, con relación a la violencia hacia niñas, adolescentes, mujeres y disidencias.

En las situaciones de bullying, además del acosador y del agredido, también están “los espectadores”, los compañeros que observan de manera pasiva, algunos siendo cómplices y otros siendo indiferentes. Esta vez, afortunadamente, eso no pasó. Los mismos compañeros tuvieron empatía y la valentía para intervenir. “No es no”; las chicas y los chicos lo saben y lo hacen saber, respetar y cumplir. Con este gesto, los mismos compañeros dieron una lección a los adultos: la educación es la principal herramienta para poner fin a las situaciones de violencia.

Haber tomado fotos o filmado a una niña pudo haber tenido consecuencias graves. Afortunadamente, con el Protocolo de Actuación para Situaciones Complejas del Ministerio de Educación, se pudo frenar a tiempo. No se trató de una broma; a nadie le causó gracia, sino todo lo contrario. Es importante saberlo y tenerlo en claro.

La judicialización no hubiera rendido sus frutos. Un chico de 13 años es inimputable. Solamente, los adolescente de 16 y 17 años pueden responder por la comisión de algún delito. De todos modos, la aplicación del Código Penal como medida punitiva no da una solución de fondo. Es pasar la responsabilidad, tirar la pelota a otro lado, para que haya una respuesta. La solución viene con la Educación y para ello, la intervención de los adultos, docentes, padres y madres también es fundamental. Otro pilar a tener en cuenta ante casos de acoso escolar o bullying como en situaciones de abuso sexual en la infancia es que niños, niñas y adolescentes puedan tener una red de contención, espacios donde puedan manifestar lo que les sucede. Los chicos se la jugaron. Hoy las felicitaciones son para ellos.

Basi Velázquez

Periodista

Judiciales de Diario El Ancasti

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar