Los abogados Pedro Vélez y Alan Álvarez, defensores de Eduardo Rafael Silva, alias “Cacho”, solicitaron a la Justicia que acelere el tratamiento del pedido de sobreseimiento presentado por la fiscal Paola González Pinto en la causa que investiga el crimen con sello narco de Celeste “Chasqui” Moreno, ocurrido hace casi 13 años.
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Acusan a la Policía y piden acelerar el sobreseimiento de Eduardo "Cacho" Silva
La defensa asegura que fue torturado por policías y que también se lo vinculó falsamente al narcotrráfico.
Silva está imputado por su presunta participación en el homicidio de su pareja, y el ingresó en abril de 2026 al el Juzgado de Control de Garantías, a cargo de Ahumada Franzzini.
En la misma presentación, González Pinto también pidió el sobreseimiento de Miguel Ángel “Iguana” Nieva, quien fue involucrado en el asesinato a pesar de que estaba detenido en el Penal.
Además de Silva y Nieva -que sigue en prisión-, la causa tiene otros dos imputados: Ítalo Yamil Agüero y Claudio Antonio Argañaraz, alias “Loco”. Agüero está acusado de “homicidio doblemente calificado por alevosía y por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género”, mientras que su defensa, ejercida por el abogado Miguel Gallo, solicitó la nulidad del decreto de determinación del hecho. Ese planteo debe ser resuelto por la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos.
El cuarto acusado es Argañaraz, hijo de Claudio “El Viejo” Argañaraz, que condenado por liderar una banda narco. Tanto Silva como Agüero y Argañaraz hijo transitan el proceso en libertad. En diálogo con Agenda del Día, de Ancasti Streaming, Vélez sostuvo que su defendido “es totalmente ajeno” al crimen y afirmó que existen pruebas incorporadas al expediente que respaldan esa postura.
“El año pasado tomamos participación en el caso, cuando Silva fue imputado junto a otras tres personas. Se presentó espontáneamente y declaró”, señaló.
Según explicó, Silva mantuvo siempre la misma versión de los hechos, incluso desde los “primeros contactos informales con la Policía”. Denunció que esas primeras manifestaciones fueron realizadas en un contexto de “tortura y tormentos”.
“Debe ser sobreseído porque es totalmente ajeno y eso está acreditado y corroborado con prueba que está en el proceso”, aseguró.
Vélez indicó que la primera vinculación de Silva con el expediente surgió a partir de la relación sentimental que mantenía con “Chasqui” Moreno. Además, confirmó que la joven estaba embarazada de su cliente al momento del crimen, circunstancia que -según dijo-, fue corroborada mediante un estudio de ADN.
“Ella estaba embarazada de mi cliente y eso se comprobó a través de un ADN que la Policía quiso poner en duda”, manifestó.
El abogado agregó que la noche anterior al crimen Silva había protagonizado un altercado frente a la Comisaría Décima. Según relató, Moreno supuestamente intentaba consumir pastillas y Silva procuraba impedirlo debido al embarazo.
“La chica supuestamente estaba por consumir pastillas y él, por el embarazo, intentaba evitar que eso ocurriera. Hay testigos de eso porque pasó frente a la comisaría”, afirmó.
Vélez negó cualquier participación de Silva en el homicidio y sostuvo que al momento del hecho se encontraba trabajando junto a varias personas. Además, cuestionó con dureza el accionar policial durante la investigación.
“La Policía quiere direccionar, como es costumbre, una teoría forzada. Mi cliente viene sufriendo persecución policial desde hace casi 13 años, porque periódicamente lo detenían, lo golpeaban y le preguntaban lo mismo”, denunció.
Incluso comparó los métodos de investigación policial con prácticas de la Edad Media.
Edad media
“En la Edad Media las personas declaraban que volaban en escobas o tenían relaciones con el diablo porque estaban siendo sometidas a torturas”, expresó y agregó: “Este crimen se une a varios asesinatos impunes que ocurrieron en Catamarca porque mayormente falta preparación de las fuerzas policiales y por la aplicación de métodos medievales”.
Por otra parte, recordó otros casos resonantes ocurridos en la provincia, entre ellos el de María del Valle Condorí, cuyo cuerpo fue hallado el 7 de octubre de 2013 cerca del club Sarmiento. El cadáver de “Chasqui” Moreno, en tanto, fue encontrado el 4 de octubre de ese mismo año camino a la Gruta de la Virgen del Valle.
Vélez también cuestionó la hipótesis investigativa que vinculó a Silva con el narcotráfico: “Hasta se lo quiso ubicar como supuesto receptor de un kilo de cocaína. ¡García Márquez es un poroto al lado de la Policía!”, ironizó.
Respecto de la situación procesal del expediente, el abogado destacó la decisión de la fiscal de solicitar el sobreseimiento de Silva luego de analizar las pruebas reunidas.
“Rescato la calidad intelectual de la fiscal, que al ver la prueba y su valoración pidió el sobreseimiento”, sostuvo. “Una vez que Silva sea sobreseído, se debería realizar un nuevo decreto de determinación del hecho”, apuntó.
Finalmente, recordó que Nieva “insólitamente estaba detenido en el Servicio Penitenciario cuando fue culpado del hecho. Es un ejemplo de las teorías alocadas que por ahí plantea la Policía”. Por su parte, Álvarez coincidió con las declaraciones de Vélez y sostuvo que durante la investigación “se buscó instalar un móvil”, debido a que Silva “era el sindicado perfecto” porque había mantenido una pelea previa con la víctima y existían testigos de ese episodio.
“Espero que se haga justicia y que no se haga pagar a inocentes por un crimen que no cometieron”, expresó.
La causa estuvo paralizada 11 años y casi prescribió
El crimen de "Chasqui" Moreno pasó por seis fiscales en más de una década.
Cada uno dejó el expediente prácticamente como lo recibió, sin avances significativos ni imputaciones que se consolidaran.
La causa estuvo tan paralizada que en octubre de 2024 estaba a días de prescribir, lo que hubiera significado el cierre definitivo e impune del caso.
La fiscal González Pinto, al asumir la Fiscalía de Instrucción de Séptima Nominación en noviembre de ese año, fue quien revirtió ese destino. Revisó expedientes, recolectó pruebas y en mayo de 2025 ordenó la detención de los cuatro sospechosos, imputándolos por “homicidio doblemente calificado por alevosía y por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género”. La imputación suspendió la prescripción.
Supuestamente, días previos al crimen, "Chasqui" se habría apoderado de un kilo de "cocaína", que tenía en su poder su pareja “Cacho” Silva. La sustancia pertenecería a Claudio Antonio "Loco" Argañaraz quien, en 2016, fue condenado a prisión por narcotráfico, junto a su padre.