El tribunal de Catamarca dictó la absolución de Luis Arévalo tras el debate oral, ya que la fiscalía decidió no mantener la acusación en su contra.
El Juzgado Correccional de Primera Nominación resolvió absolver a Luis Arévalo, quien enfrentaba una delicada acusación en un contexto de presunta violencia de género, causa que incluso llegó a poner en riesgo su futuro laboral y su régimen de libertad.
La decisión fue adoptada tras la finalización del debate oral, luego de que el tribunal realizara una valoración integral de testimonios, informes y demás elementos incorporados durante el juicio, concluyendo que no existían pruebas suficientes, ciertas y legalmente producidas para sostener una condena penal. Durante todo el proceso, Arévalo permaneció sujeto a derecho, cumpliendo con cada una de las disposiciones judiciales y afrontando una causa que, según trascendió, impactó de manera directa en su situación personal y profesional.
La defensa técnica estuvo a cargo de un abogado penalista, de apellido Segovia, quien sostuvo desde el inicio la inexistencia de elementos probatorios para sostener una acusación de semejante gravedad. En sus alegatos finales, remarcó la plena vigencia del principio de inocencia, el debido proceso y las garantías constitucionales que amparan a toda persona sometida a un proceso judicial.
Uno de los aspectos determinantes para el desenlace fue que el Ministerio Público Fiscal, representado por la Dra. Cyntia Romero, no mantuvo la acusación, coincidiendo con la falta de sustento probatorio para avanzar hacia una condena. La resolución absolutoria pone fin a un proceso judicial complejo y reafirma un principio central del sistema de justicia: nadie puede ser condenado sin pruebas suficientes que acrediten de manera fehaciente su responsabilidad penal.