jueves 23 de abril de 2026
las defensoras penales oficiales tienen la palabra

"Sí o sí tiene que haber nuevos paradigmas de defensa" <strong>Techo de cristal</strong>

La Defensoría Penal Oficial de la Primera Circunscripción es el único ámbito judicial con paridad de género.

Por Redacción El Ancasti

En tiempos de paridad y de conquistas de derechos, las mujeres poco a poco –aunque también con algunos obstáculos- superan el techo de cristal del Poder Judicial. La Defensoría Penal Oficial de la Primera Circunscripción Judicial es el único ámbito con paridad de género. Actualmente, hay seis defensores: tres hombres y tres mujeres. Florencia González Pinto es la flamante defensora Penal de Segunda Nominación –quien asumió en su cargo hace poco menos de un mes, luego de haber ganado el concurso pertinente-; Valeria Olmedo es la defensora de Tercera Nominación que actualmente se encuentra en comisión, sin embargo, quedó ternada en un concurso anterior para la Defensoría de Sexta Nominación; y Mariana Vera es la defensora de Quinta Nominación, con 10 años de trayectoria en este cargo, luego de haber sido delegada judicial, secretaria de Fiscalía Penal y de haber quedado ternada y ganado en varios concursos, entre ellos para jueza de Cámara de Apelaciones y como defensora de Personas Víctimas de Delitos.

“La defensa pública es obligatoria; no hay objeción de conciencia. Si no hay defensa en juicio, se cae el juicio. Nosotros tenemos que defender a todos los que no elijan defensor particular”, dejaron en claro desde un primer momento.

Sobre el rol de los defensores, las profesionales marcaron un norte: “Sí o sí tiene que haber nuevos paradigmas de defensa. No podemos revictimizar a la víctima. Hay otros recursos que la defensa tiene y conoce para poder ejercer una buena de esta defensa (sobre todo si es varón y la víctima, mujer). Si hacemos la defensa atacando a la víctima, a cualquier víctima, no está bien visto, ni siquiera para los jueces. Hasta perjudicamos a nuestro imputado. Hay un nuevo paradigma; antes la víctima era más atacada”.
Sobre las estrategias de la defensa, consideraron que, como primera medida, jamás se debe atacar a la víctima. “Ataco la investigación o la calificación legal. Hago que se respeten las garantías que tiene la persona imputada y mi obligación es el mejor resultado que pueda obtener para mi defendido, sea mujer o sea varón pero nunca el ataque hacia la víctima”, sostuvo Vera.
Por su parte, la defensora Olmedo consideró que no hay que tener prejuicios y "siempre debemos tener en cuenta el principio de presunción de inocencia, escuchar, aconsejar y hacer un asesoramiento amplio y con la cabeza bien abierta, abstraerse un poco de esa condición de mujer para poder hablar un poco de persona a persona”.

Sin prejuicios

En cuanto a imputados, hombres y mujeres, y los delitos que se les endilgaron, indicaron que suelen ser pocas las mujeres que llegan a un proceso penal. “He llegado a entenderme muy bien con las mujeres imputadas. Te cuentan cosas de su vida y todos los problemas que arrastran. Una mujer vinculada a un proceso penal es porque arrastra una historia de vida, relacionada con abusos desde niña o a drogas o a problemas con la figura paterna. Hay chicas que estuvieron vinculadas a procesos penales por sus historias de vida”, contó Olmedo.

La defensora Vera advirtió que en el Servicio Penitenciario de varones, la mayoría de los alojados cuentan con defensa pública. En contraste, en el Correccional de Mujeres, todas personas con causas de la provincia cuentan con defensa particular. Al mismo tiempo, se advirtió que la mayoría de ellas tienen causas federales.

Por su parte, la defensora González Pinto contó que actualmente se encuentra en debate con una mujer imputada. “Asumí hace poco y la conocí en una instancia muy avanzada del juicio. Tuve la oportunidad de hablarla, conocerla y poder contextualizar el hecho. Sirve un poco para que el juez, el fiscal y demás operadores puedan entender porqué ella llegó a eso. Ella entiende lo que hizo y lo acepta pero necesitaba contar su historia. Hay una historia detrás, todo un contexto. Por lo menos, ella pudo dar su historia”, señaló.

Antecedentes de sentencias en casación

Uno de los antecedentes judiciales más importantes de la defensa pública es la absolución de una mujer condenada a prisión perpetua. La defensora Mariana Vera había casado la sentencia de Cámara ante la Corte de Justicia de Catamarca. Se destacó que la joven actuó coaccionada porque estaba violentada por su pareja.

Para la Corte catamarqueña, la joven “era víctima de violencia de género y se encontraba inmersa en un círculo de violencia del que no podía salir, pese a haberlo intentado en distintas oportunidades, conforme quedó acreditado con la denuncia formulada en contra de su concubino".

Recientemente, Vera realizó una defensa con perspectiva de género y logró una libertad condicional para una mujer. “Los informes estaban mal valorados por parte de Correccional y el Gabinete Técnico. Se aconsejaba que no concedan la libertad condicional. Esta chica tenía una historia de vulnerabilidad social. La jueza aceptó y le concedió la libertad condicional. Los informes la favorecían pero estaban mal valorados, que es más grave aún. El primer punto de la resolución decía que se le otorgaba la libertad condicional y el segundo punto obligaba a todo el personal a capacitarse en perspectiva de género", contó.

Otros delitos

Además, sobre las mujeres que se encuentran en conflicto con la Ley, las defensoras indicaron que algunas llegan imputadas por delitos contra la vida, contra la propiedad y, en una minoría, contra la integridad sexual. “También hay muchos delitos entre mujeres, ‘lesiones’ o ‘amenazas’, entre mujeres”, resaltaron.

Gajes del oficio

“La carrera judicial es diferente entre un hombre y una mujer. Si sos mujer, te cuesta más”, comentó la defensora Vera. Tal vez, alcance con ver los cargos ocupados en el ámbito penal, donde se puede ver “el techo de cristal”.

Por su parte, la defensora González Pinto compartió una experiencia como abogada particular: “Me ha pasado que me eligieron como mujer para un caso de un supuesto abuso. Finalmente, resultó ser inocente. Me buscó puntualmente por ser mujer”.
La defensora Olmedo recuerda un caso que le resulta paradigmático como profesional de la defensa. “En un caso puntual de ‘lesiones leves agravadas por mediar una relación de pareja’, el defendido se había enojado porque ella quería trabajar. Un caso bastante paradigmático. ‘Está hablando conmigo y yo estoy trabajando como su abogada’, le contesté; ‘tiene razón’, dijo. ‘¿Usted cree que eso tendría que enojar a mi marido?’. En el ínterin, se dio cuenta lo raro que era su planteo, que lo había enojado y llevado a un ataque de furia porque ella quisiera trabajar en el siglo XXI”.

En cuanto a la defensa y a la perspectiva de género, González Pinto valoró la importancia de la capacitación. “La víctima busca resolver el conflicto y no que el agresor vaya preso y no siempre ésa es la solución. La perspectiva de género en las capacitaciones muchas veces tiene que ver con eso. Tal vez esa persona tiene una pena mínima y el conflicto sigue persistiendo y se acentúa más”, consideró.

La defensora Vera agregó que “la perspectiva de género también incluye que la mujer sea tratada como sujeto de derecho. No es tratada como tal. Creen que no puede tomar decisiones por sí sola. El Estado tiene que proteger a la mujer, es una obligación pero hay que reconocer a la mujer como sujeto de derecho, de poder decidir qué quiere en ese conflicto que atraviesa su vida”, señaló.
 
Reflexión

“Hay que tener siempre presente que el Derecho Penal debe ser la última instancia. Por ello, rige un principio constitucional de mínima participación. La solución del conflicto no siempre está dada con una sanción de reclusión. El Derecho Penal es la última razón que tiene el Estado para resolver conflictos sociales. Lamentablemente en este momento es la primera. Se convirtió en la regla, cuando debiera ser la excepción”, consideraron.

Techo de cristal

Funcionarias y magistradas en el Fuero Penal catamarqueño

  • María del Milagro Vega es la fiscal Penal General.
  • De nueve cargos en las Fiscalías de Instrucción en la Primera Circunscripción Judicial, uno es ocupado por la fiscal Myrian López.
  • En el interior, la Segunda Circunscripción, en Andalgalá, tiene como fiscal a  Soledad Rodríguez.
  • Jorgelina Sobh es la fiscal de la Sexta Circunscripción, en La Paz.
  • De las tres Fiscalías Correccionales, Olga Pereyra es la única mujer.
  • Las tres Fiscalías de Cámara de Sentencia en lo Penal son ocupadas por hombres.
  • Los Juzgados de Ejecución Penal tienen a las juezas Elizabeth Cabanillas y Elena Berrondo Isí
  • De nueve cargos de jueces de Cámara de Sentencia, Patricia Olmi es la única jueza.
  • De cuatro Juzgados de Control de Garantías, Cecilia Mas Saadi es la única magistrada.
  • A la fecha, ninguna mujer asumió como jueza en la Cámara de Apelaciones y de Exhortos.
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