Los detenidos por el crimen de Facundo Espíndola aseguraron ayer ante la Justicia que la pelea que culminó con la muerte del futbolista a la salida de un boliche de Hurlingham se produjo porque la víctima y sus amigos los increparon por considerarlos "chetos de la Capital".
Al prestar declaración en los Tribunales de Morón, se contradijeron sobre el origen del arma blanca empleada por Nahuel Oviedo para dar muerte a Espíndola, pero coincidieron en afirmar que quienes iniciaron la agresión fueron el arquero y sus amigos.
Arturo Goldstraj, abogado de Oviedo, informó que su cliente señaló al otro detenido, Ever Brizuela Cáceres, como quien le dio un cuchillo que llevaba en el auto para que se defendiera de la agresión de la que era víctima por parte de Espíndola.
Según lo narrado por Oviedo ante la Justicia, "nos querían zarpar por ser chetos de la Capital" e inclusive mencionó la posibilidad de un intento de robo por el vistoso automóvil Peugeot de Brizuela Cáceres en el que se movilizaban.
El abogado destacó que en las imágenes de las cámaras de seguridad "se lo ve a Espíndola exacerbado", golpeando tanto a Oviedo como al auto de Brizuela Cáceres.
Según el letrado, en uno de los momentos en que se le acercó para golpearlo, Oviedo hizo un movimiento defensivo en el cual le clavó el cuchillo, aunque -aseguró- "él ni cuenta se dio, según me dijo".
Eduardo Medrano, abogado de Brizuela Cáceres, dijo a su vez que su defendido "jamás tuvo la intención de herir, lastimar o lesionar a Facundo" y negó que el arma blanca empleada por Oviedo en el crimen perteneciera a su cliente.
"Estaban festejando el cumpleaños de una de las amigas de Brizuela. Dentro del boliche todo estuvo bien, pero al salir se produjo una discusión en la que mi defendido fue agredido varias veces", relató.
Destacó que "Brizuela en ningún momento reaccionó ni salió del auto" pese a que las imágenes captadas por las cámaras de seguridad muestran cuando Espíndola le patea el vehículo.
En tanto, los restos mortales de Facundo Espíndola fueron velados ayer en Villa Lynch en medio de muestras de dolor de sus allegados y luego trasladados al cementerio local.