El juez de Control de Garantías Ramón Porfirio Acuña confirmó la elevación a juicio de una causa que tiene como imputado a un cabo de policía por realizar disparos y herir a un hombre en medio de un operativo. El uniformado, de apellido Tula, fue imputado del delito de "lesiones leves calificadas por la condición policial”.
La causa fue investigada por el fiscal de Instrucción nº4, Ezequiel Walther, y el hecho ocurrió en octubre de 2016. La defensa del imputado, Roberto Mazzucco, se había opuesto al pedido de elevación a juicio solicitada por el fiscal.
La causa será girada a uno de los Juzgados Correccionales en donde se llevará a cabo el debate. Según la instrucción de la causa, el episodio sucedió en inmediaciones de las calles Córdoba, entre Maipú y Junín, por donde se trasladaba caminando Andrés Casas, la víctima. En ese lugar el hombre observó cuando un policía, perteneciente a la sección de motorizada del grupo GIMAR, se encontraba aprehendiendo por la fuerza a un adolescente que era su sobrino. Al observar la presunta violencia con la que el uniformado trataba a su sobrino, Casas intercedió y a viva voz exigió que cesara en su accionar.
Según la investigación, el cabo 1º Tula reaccionó atacándolo con la culata de la escopeta en el pecho y luego le realizó dos disparos.
Uno de los proyectiles lo hirió en la región del glúteo del muslo izquierdo a una distancia de 2.60 metros y otro en la región lumbo sacra a una distancia de 1.5 metros. Las detonaciones se realizaron con munición de goma que le causaron lesiones que demandaron de 15 a 20 día de curación y de 7 a 10 días de inhabilitación para trabajar.
Acusación El padre del adolescente a quien el policía golpeaba habló en aquel momento con El Ancasti y había señalado que su hijo de 14 años "se dirigía al kiosco cuando fue interceptado por la Policía, lo tiraron en la vereda y de forma muy violenta le pidieron que se identifique, por eso intervino su tío".