En la Cámara Penal de Primera Nominación continuó el debate por la violenta muerte de Marcelino Pachado (58), en febrero del año pasado. El único acusado es Franco Alfredo “Cabezón” Soto y debe responder por el delito de “homicidio simple”. Ayer, se realizó la segunda audiencia y se presentaron cuatro testigos, todos vecinos de Pachado.
Margarita Agüero fue la primera en dar su testimonio. Recordó que la noche del lunes 6 de febrero de 2017 Pachado había estado en su casa y ella le había pedido que corriera a Gustavo Zenón “Guty” Moya –un joven que si bien estuvo sospechado de haber participado en el crimen finalmente fue declarado inimputable-. Pachado dejó la casa de su vecina y luego Margarita le perdió el rastro. “No volvía (él). Pensé que se había ido a dormir. Era casi la 1 de la madrugada. ‘Capaz que Cabezón lo llevó para Antapoca’, pensé. El martes ya lo echo de menos porque él siempre iba a mi casa”, contó. Ese mismo martes, Pachado apareció mal herido a la vera del Río del Valle, en la zona sur de la Capital.
A preguntas de las partes, del fiscal Jorge Silva Molina, el querellante y actor civil Leonardo Berber y de los defensores Luis Gandini y Marcos Gandini, comentó que “muchas veces” Pachado tomaba alcohol con Soto, “pero nuncale hizo nada”, aclaró.
Al mismo tiempo, remarcó que a Moya lo conocía de chico, por el barrio; de Soto dijo que cortaba blocks y que hacía changas.
También resaltó que su vecino Marcelino en alguna oportunidad se había quejado de Moya. “Una vez me dijo que el ‘Guty’, el dañino ese, siempre me robaba las zapatillas y otras cosas”, precisó.
Luego, fue el turno de Alejandro Aballay, también vecino de Marcelino Pachado y de Margarita Agüero. Ante el Tribunal dijo que por su mamá se enteró que habían encontrado, tirado en a la orilla del río, a un hombre, sin mayores precisiones. Luego, en el barrio, se enteró que se trataba de Pachado. Se enteró por la misma Margarita. Tras escuchar el comentario de la gente, sobre lo que había pasado con el infortunado Pachado, Aballay dedujo que “lo patotearon para robarle el equipo de música. Ese era el comentario en el barrio”.
Otro testigo, Nicolás Raúl Bazán, recordó que aquella noche, se lo cruzó en la calle a Pachado, quien iba acompañado por otro joven, a quien no pudo identificar porque llevaba puesta una capucha. “El joven lo apuraba. ‘Vamos, viejo culiao’”, destacó.
La última testigo fue Romelia Gutiérrez. Aseguró que el acusado Soto siempre estaba con el “Guty” y entre los dos tenían a mal traer a los vecinos. La mujer recordó que en una oportunidad Pachado le había contado que “el ‘Guty’ me robó un reloj”.
También, aseguró que Marcelino y “Cabezón” consumían bebidas alcohólicas en la casa del joven.
El debate pasó a un cuarto intermedio y se reanuda la semana que viene. Entonces, los jueces se expedirán sobre un pedido de la querella, con relación a la citación de un nuevo testigo.
"Marcelino habría sido llevado engañado"
Uno de los testigos que se presentó en esta Cámara Penal puso énfasis en una situación particular. Se sabía que Marcelino Pachado era un hombre alcohólico, que había hecho tratamientos de rehabilitación y que cobraba una pensión mínima, por discapacidad. Cuando cobraba, era ‘el pagador’ entre los amigos.
En la audiencia de ayer, se señaló a una persona, quien había puesto mucho énfasis en un comentario puntual sobre la golpiza a Pachado, que finalizó con su muerte. Se dijo que a Marcelino había sido llevado “engañado” y habría otras personas involucradas. No obstante, se remarcó que “todo era por comentarios. Se va de boca en boca porque así se sabe en el barrio”.
El abogado Leonardo Berber solicitó que esta persona sea llamada a declarar. No obstante, el fiscal Silva Molina se opuso al planteo, pero la defensa expresó que acatará la orden del Tribunal.