En la Cámara Penal de Segunda Nominación finalizó un debate por estafa. La audiencia se realizó de manera unipersonal, presidida por el juez Rodolfo Bustamante. El acusado, Miguel Ángel Domínguez, fue hallado culpado y condenado a la pena de dos años y seis meses de prisión en suspenso. Además, se dispusieron pautas de conducta y se ordenó que cumpla con tareas comunitarias.
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Condena en suspenso para un empleado gastronómico infiel
Fuentes judiciales consultadas por El Ancasti indicaron que en la instancia de alegatos, el fiscal Gustavo Bergesio había sostenido la acusación y solicitado una pena de tres años. Por su parte, la abogada defensora Alejandra Sauzuk expresó su aprobación a lo solicitado por el Ministerio Público Fiscal.
De acuerdo con información a la que accedió a este diario, el acusado trabajaba en un local gastronómico, como mozo. Se detalló que Domínguez tomaba los pedidos de los clientes y los anotaba en un papel que en la jerga gastronómica se conoce como “comanda”; para ello, y utilizaba una lapicera de tinta borrable. La comanda era entregada al encargado de caja, quien la llevaba a la cocina para concretar el pedido. Luego, todas las comandas se colocan en un pinche. Al final del día, cuando todos los mozos tenían que realizar la rendición de cuentas, el acusado borraba las comandas y las modificaba, cambiando el precio de la mercadería que vendía, por mercadería por un valor menor. Dada esta maniobra engañosa, el encargado recibía menor dinero y el acusado se quedaba con la diferencia a su favor. La maniobra fue detectada en abril de 2016 y el propietario del local comenzó a revisar comandas anteriores y a cotejarlas con las imágenes de las cámaras de seguridad, de tiempo atrás. Estimó que le causó un perjuicio económico por $300.000. Por ello, se le imputó el delito de estafa. En debate, el acusado reconoció el hecho y pidió disculpas por el daño que oportunamente había causado.