jueves 9 de julio de 2026
Alberto Avellaneda

La Danza de los Felinos y los Shamanes

Por R. Alberto Avellaneda.

A las ricas manifestaciones pictográficas, en su mayoría de la Cultura de la Aguada, en los sitios arqueológicos de la Piedra Grande de Ancasti (La Tunita) y La Candelaria o La Cueva Grande, según denominación ancestral de los lugareños en el departamento de Ancasti; y del Vallecito (La Toma) y La Resbalosa en Icaño, quiero agregar una serie de cuatro notas con motivos obtenidos fotográficamente en los aleros rocosos ubicados en las cercanías de la población de San Francisco, en el departamento Ancasti.

Siendo muy pequeño, con solo cuatro años, en la década del 40’ del siglo pasado, mi abuelo paterno Basilio Avellaneda me llevó en la grupa de su caballo a conocer las Pinturas de los Indios. Estas excursiones arrancaban desde su finca en Icaño y tuvieron sucesivamente como destino los yacimientos del Vallecito, el más cercano; la Resbalosa, cerca de Río Chico; y la Piedra Grande de Ancasti, con acceso por aquellos años desde la localidad de San Francisco.

A partir del año 2010, con la guía del experto en turismo Fernando Cisternas Avellaneda, inicié una serie de documentaciones fotográficas en los sitios que conocí en mi niñez, y sobre los cuales durante mi función de director general de Extensión Universitaria de la UNCa., entre los años 1975/1987, mucho propendí a impulsar su conocimiento, estudio y preservación.

Para saciar mi curiosidad y realizar un efectivo trabajo conté con el inapreciable asesoramiento científico del Dr. Alberto Rex González, los arqueólogos Nicolás de la Fuente, José Togo, Juan Schobinger y Néstor Kriscautzky; la señora Amalia Menecier de Barrionuevo; los licenciados Gerardo Pérez Fuentes, Ramón Francisco Agüero, Diego Abel Monllau y el maestro Nicolás Pablo Tejada, realizando con alguno de ellos visitas en donde el asombro frente a la riqueza del material siempre nos deslumbraba.

A decir de Rex González: la iconografía del felino y sus elementos asociados alcanza la cima de su desarrollo artístico y técnico en La Aguada, la más elaborada cultura en cerámica, metalurgia y representaciones pictóricas del noroeste argentino ubicada en el Período Medio.

Y agrega el principal investigador de la arqueología catamarqueña: Entre los diferentes aspectos de la figura felínica, una representación polimórfica, encontramos Felinos Realísticos que son aparentemente de tardía aparición, contrariamente a lo que previamente se suponía (Serrano, 1943; Figuras Semi-Verdaderas, con rasgos agregados de mandíbulas y narices encrestadas: Figuras Fantásticas semejantes al dragón, Felino con Múltiples Cabezas con diferentes variaciones; Felinos Coronados y Felinos Hetero mórficos o mezclados con garras, cuerpo, colas, manchas, con una cabeza humana.

Un párrafo especial le dedica Rex González a la figura humana en el Complejo Felínico en el noroeste de la Argentina: Son de diferentes clases, guerreros con ricos tocados, portando armas en sus manos, principalmente ganchos de propulsor y lanzas”. Hay dos caracteres excepcionales: El Sacrificador, un guerrero con un hacha en una mano y una cabeza trofeo en la otra; y Guerreros con Máscaras Felínicas, figuras humanas con atributos felínicos, figuras felínicas con caras tatuadas, manchas felínicas, mandíbulas felínicas y curvadas crestas como ornamento de nariz.

Con ese marco referencial, en este 2012, por datos aportados por el geólogo Atilio del Carmen Fabián, docente de la cátedra de Mecánicas de Roca de la Facultad de Tecnología de la UNCa., y del geólogo Alan Atilio Fabián, obtenidos mientras realizaban trabajos de prospección en un yacimiento de minerales, llegué el 29 de septiembre a la ubicación de cuatro aleros con interesantes pinturas dejadas por los pueblos originarios que habitaron la zona de San Francisco.

El primer Alero visitado, denominado del Sapo, tiene la clásica conformación de una estructura rocosa característica en los faldeos orientales de las sierras de Ancasti, erosionada en su parte inferior, e inmerso en un bosque de achaparrada estructura con el siempre presente árbol del cebil.

El Alero del Sapo está ubicado en una zona de muy difícil acceso, a pesar de solo encontrarse a 800 metros del camino que une Icaño con San Francisco, en donde fue necesario utilizar el concurso del machete para abrir camino.

La formación rocosa en su mayor extensión tiene orientación norte/sur, conteniendo dos paneles de pinturas ubicadas en la oquedad sur.

El más rico en manifestaciones pictóricas y en tamaño es el Panel 1, que lo podemos visualizar en la oquedad derecha de la fotografía, realzado con dos piedras colocadas a la distancia justa que permiten ubicarse sentados para apreciarlo.

Esta otra fotografía nos permite referenciar la dimensión del panel principal del Alero del Sapo.

El Panel 2, formado en la parte izquierda del Alero, está colocado en una posición inferior y es de tamaño más reducido. Lamentablemente sobre algunas figuras se observan colonias y nidos de pijis (avispas que construyen sus nidos con barro) que taparon varios motivos.

El Panel 1 del Alero del Sapo tiene cuatro figuras centrales y varias accesorias, algunas de ellas ya deterioradas por la acción de los elementos naturales. En el extremo superior izquierdo distinguimos el Primer Personaje, figura antropozoomorfa característica de la Cultura Aguada, con el cuerpo humano pintado de frente, en donde se aprecian las extremidades superiores flexionadas y sin detalle de las manos; las extremidades inferiores también flexionadas para dar sensación de movimiento; y la cabeza felínica representada de costado, con una gran fauce y un tocado ceremonial.

El Segundo Personaje del Panel 1 del Alero del Sapo, está ubicado en un plano inferior y a la derecha del personaje descripto, también representado de frente, luciendo un destacado adorno cefálico. Partiendo de la foto original, acerco dos vistas con diferentes resoluciones fotográficas.

El Tercer Personaje del Panel 1 del Alero del Sapo, lo encontramos en una posición inferior y a la derecha de los anteriores motivos. La imagen con cuerpo humano y cabeza felínica, con un vistoso adorno cefálico, presenta unas fauces muy destacadas en el preciso momento de atrapar un sapo, adornado a su vez con las clásicas manchas que identifican al jaguar de la Cultura Aguada.

El Cuarto Personaje del Panel 1 del Alero del Sapo, ubicado por arriba y muy cerca del Tercer Personaje, es un típico representante de la simbología Aguada. Es interesante destacar que la misma pictografía, con característica similares y diferentes tamaños, la volveremos a encontrar en tres representaciones contenidas en el Alero del Palo Borracho.

La cabeza felínica lleva un gran tocado, tiene indicación de cuello, y en una de sus manos (a la derecha de la imagen) lleva una cabeza trofeo; sus miembros inferiores están flexionados y tiene clara indicación de atributos sexuales.

El Panel 2 del Alero del Sapo tiene una notable figura central, con máscara y tocado ceremonial, con dos nidos de barro de colonias de avispas típicas de la zona en la parte superior y a la derecha de la pictografía.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar