El empresario Fernando Farré mató a su ex mujer Claudia Schaefer por ira, celos y resentimiento, comprendió la criminalidad de sus actos y dirigió sus acciones, por lo que la Justicia determinó que es imputable.
El empresario Fernando Farré mató a su ex mujer Claudia Schaefer por ira, celos y resentimiento, comprendió la criminalidad de sus actos y dirigió sus acciones, por lo que la Justicia determinó que es imputable.
Así lo establecieron los resultados de las pericias psiquiátricas y psicológicas realizadas a Farré por la Asesoría Pericial de San Isidro en octubre de 2015, luego de asesinar de 74 puñaladas a su ex esposa, de 44 años.
Otra de las conclusiones de las pericias, según informaron fuentes judiciales a NA, determinaron que Farré, de 52 años, "pudo haber premeditado el crimen y no actuó bajo un estado de emoción violenta".
Los peritos destacaron además en los estudios que el empresario mostró "indiferencia" y que "no hay vivencias de angustia ni arrepentimiento".
Al hacer referencia a un posible móvil del crimen, los peritos explicaron en el informe que la situación vital por la que atravesaba el imputado "pérdida laboral y separación conyugal configuraron para él una herida narcisista que no hizo más que profundizar conductas agresivas de hostigamiento hacia la víctima".
El empresario que quedó detenido tras asesinar a su esposa, el 21 de agosto de 2015, fue llevado a la Asesoría Pericial para ser sometido a las pericias en octubre pasado, debido a que la fiscal Carolina Carballido Calatayud quería establecer si Farré era consciente de sus actos en el momento en el que mató a su esposa, en la casa del country Martindale, de Pilar, donde vivían.