En la sala de debates de la Cámara en lo Criminal de Primera Nominación se leyeron ayer los fundamentos de la sentencia de 11 años y 6 meses dada a un sujeto, de profesión albañil, quien se aprovechó, ultrajó y abusó sexualmente de una criatura durante casi 5 años. El abuso de la confianza que le dieron los padres de la niña al condenado, más el grave trauma que ocasionó en la menor influyeron para agravar la pena.
El sujeto fue condenado por los jueces Fernando Esteban, Porfirio Acuña y Fabricio Gershani Quesada el viernes 11 de abril, por un hecho de "abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la guarda y el grave daño psíquico causado" y "abuso sexual doblemente agravado".
Los hechos se habrían registrado entre los años 2009 y 2013. El acusado, quien era amigo de la familia y conocía a la niña desde que nació (ella lo consideraba un "tío”), aprovechaba para ultrajarla cada vez que la llevaba o buscaba de la escuela e incluso llegó a tocarla mientras esperaban en el interior de un vehículo a que su padre realizara una compra. Para lograr su silencio, el sujeto la amenazaba con que iba a matar a su padre o a hacerle algo malo a ella y a su familia.
Los hechos salieron a la luz porque una vecina del condenado le contó a sus padres que también la había tocado.
En sus argumentos, los jueces destacaron: "Tomo en consideración para la valoración en su perjuicio como agravante del monto de la pena a imponer la naturaleza de la acción, deleznable desde todo punto de vista, así como las circunstancias de modo, tiempo y lugar, las que para su efectiva ejecución contó con el abuso de íntima confianza que le brindaba la familia de la niña, sumado al miedo que le infringió a la misma al amenazarla con que si contaba algo le haría daño a ella y a su familia, en especial a su padre, consiguiendo con ello que la niña contara lo sucedido mucho tiempo después, lo que constituye muestra clara de su grado de peligrosidad”.
Asimismo, mencionaron como agravante de la pena, "la corta edad de la víctima al momento de los sucesos, como también el grave daño causado a la misma, el cual surge de todos los informes incorporados a debate y del desgarrador testimonio de su madre”.
El acusado, al momento de estar frente a los jueces no quiso declarar, pero tampoco mostró arrepentimiento. Actualmente la menor, quien ya sufrió ataques de pánico, teme poder encontrarlo otra vez.