Un joven de 20 años que había ido con amigos al cementerio del Oeste de la capital tucumana murió ayer tras caer en una tumba abierta de cuatro metros de profundidad.
Fuentes policiales informaron que el caso se descubrió luego de que el sistema de emergencias 911 recibiera un llamado que alertaba que tres hombres habían ingresado al cementerio, y que uno de ellos había caído en una tumba.
Enseguida arribó al lugar personal de Bomberos y del servicio de emergencias, pero ya era tarde y descubrieron el cuerpo sin vida de Joel Lagos, un estudiante de abogacía que vivía en San Miguel de Tucumán, pero que era oriundo de Santa Cruz.
De acuerdo con las investigaciones preliminares, uno de los jóvenes, por razones que se analizan, intentó ingresar a un viejo mausoleo, pisó una rejilla oxidada que cedió y cayó a un subsuelo de aproximadamente 4 metros de profundidad.
Al parecer, Lagos falleció como consecuencia de los golpes sufridos en la caída.
Ahogado
Por otro lado, un joven de 20 años murió ahogado en el lago San Miguel, situado en el Parque 9 de Julio de esa localidad. Según informó la Policía, la víctima fue identificada como Eliseo del Jesús Ramayo.
Pese a la prohibición de bañarse en el lago, el muchacho -según testigos- se habría sumergido al agua para refrescarse por las altas temperaturas y habría sufrido un calambre.
Personal del 911, que acudió a un llamado anónimo, encontró entre la ropa del joven documentos y un certificado médico que señalaba que sufría epilepsia.
Bomberos y la división criminalística trabajaron para rescatar el cuerpo de Ramayo e investigan los motivos del fallecimiento