A tres años y medio del hecho y tras haber sido absuelto por falta de pruebas del delito de "resistencia a la autoridad” el 16 de junio pasado, René Quinteros, quien había denunciado en abril de 2012 vejaciones por parte del oficial José Zurita y el cabo Antonio Saavedra (ambos pasados a disponibilidad por otros hechos), pedirá hoy que se reactive la causa y que se investiguen las circunstancias por las que, según asegura, quedó discapacitado. El pedido de reactivación también fue solicitado desde el Juzgado Correccional Nº1, luego de emitir el fallo absolutorio.
La presentación sería realizada hoy por la abogada Natalia Páez, quien aceptó hacerse cargo de la causa después del fallo del juez Marcelo Forner.
El expediente aún permanecía sin resolución en el Juzgado de Garantías, luego que ex fiscal Sebastián Lípari decidiera solicitar su archivo. El funcionario judicial había receptado tanto la denuncia de Quinteros como de los policías Zurita y Saavedra, pero desestimó los dichos y pruebas presentadas por Quinteros y creyó las versiones de los uniformados enviando a juicio la causa por resistencia, e insistiendo luego, ya que la defensora oficial, Mariana Vera, había logrado el sobreseimiento ante el juez de Garantías de Quinteros y de los otros dos imputados por el mismo episodio.
Vejaciones
El hecho se habría registrado el 12 de abril a la salida de la cancha de fútbol de la localidad santarroseña de Bañado de Ovanta. En aquel momento y sin motivos aparentes (según lo establecido durante el debate), la policía del lugar se lo habría llevado en el móvil hasta la comisaría del lugar. Es ahí, según obra en la denuncia que Quinteros realizara en fiscalía el día que los policías lo llevaron para acusarlo de resistirse, donde lo habrían golpeado en diferentes partes de su cuerpo y pisado con sus botas.
Tras esta situación, lo habrían llevado hasta el hospital del lugar, pero el médico, tras revisarlo y escuchar que Quintero le contaba que había sido golpeado, les dijo que no podía estar en el calabozo y que debía estar internado, incluso les ofreció la ambulancia, pero los policías se negaron diciendo que ellos lo llevarían. No obstante, lo habrían llevado hasta el hospital de Alijilán en donde otra médica había establecido que estaba bien y asentó unas supuestas lesiones que los policías tenían en sus piernas.
En el camino entre un hospital y otro, en horas de la noche, los policías habrían vuelto a golpear a Quinteros, y hasta llegaron a asfixiarlo al punto de desmayarlo. Esta falta de oxígeno, que pudo terminar con su vida, habría provocado serios problemas neurológicos y su consecuente discapacidad, ya que posteriormente comenzó a sufrir fuertes dolores, convulsiones, ataques y rigidez en sus miembros, que le impidieron continuar trabajando. Su dificultad fue avalada por diferentes médicos, quienes le otorgaron el correspondiente carné que le permitió tramitar una pensión y así poder alimentar a sus tres hijos.