De la búsqueda participa el Equipo Argentino de Antropología Forense, el mismo que en Catamarca exhumó los cuerpos de guerrilleros sepultados como NN en el cementerio municipal.
Médicos paraguayos y argentinos iniciaron en el cementerio de Ciudad del Este, en Paraguay, la búsqueda de los restos del ex guerrillero Hugo Alfredo Irurzún, quien comandaba el grupo que en agosto de 1974 intentó el copamiento al Regimiento 17 de Infantería de Catamarca y que tuvo especial protagonismo en el atentado que terminó con la vida del ex presidente de Nicaragua, Anastasio Somoza Debayle, el 17 de septiembre de 1980.
Los médicos forenses hallaron recientemente restos óseos correspondientes a tres personas en el Cementerio del Este. La búsqueda se inició en base a la declaración de un sepulturero que afirmó haber enterrado a Irurzún por orden de la policía de Paraguay.
Los restos serán sometidos a estudios genéticos que se compararán con una hija del ex integrante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), actualmente de 33 años, la que reside en Rosario, provincia de Santa Fe.
“Se hizo una excavación que llegó hasta aproximadamente 1,80 metros donde fueron localizados varios restos superpuestos, en tres niveles de fosas comunes. Son como tres cuerpos que serán analizados“, explicó en declaraciones al diario ABC el médico Carlos Portillo, quien es miembro de la Comisión Verdad y Justicia de la Argentina y que se encuentra colaborando con miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense, especializado en este tipo de búsquedas.
La figura de Irurzún es emblemática dentro de la lucha armada que se produjo en el país durante la década del ’70, y también, con posterioridad, en otros países de Latinoamérica.
Irurzún nació en Santiago del Estero. Tomó el apodo de “Capitán Santiago” al integrarse al ERP y fue quien comandó la operación que pretendía sustraer armas y pertrechos de guerra del Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada, en agosto de 1974.
El grupo estaba integrado por no más de 50 personas, pero al ser descubierto casi por accidente, y tras producirse el primer enfrentamiento con la Policía, terminó disgregándose en tres partes. Una de ellas, en la que estaba Irurzún, huyó por ruta provincial Nº 1 hacia el norte y logró alcanzar el sur de Tucumán luego de robar dos automóviles, uno de ellos a un cura.
Otros guerrilleros fueron apresados en distintos puntos del Valle Central cuando pretendían abandonar la provincia y el tercer grupo, integrado por 16 personas, fue acorralado y masacrado en el “Cañadón de los Walther”, en inmediaciones de la Capilla del Rosario.
Este episodio es el que actualmente investiga el juez federal Ricardo Moreno y que derivaría en inminentes imputaciones a ex militares que prestaron servicios en el RI 17
Identificación
Carlos Portillo explicó a los medios paraguayos que es posible identificar los restos de Irurzún por su constitución física espigada, de 1,90 de estatura.
De todas maneras, supeditó los resultados de la búsqueda a los exámenes de ADN que se practicarán con los restos encontrados.
A la exhumación de restos asistieron el embajador argentino Rafael Romá, funcionarios de la legación diplomática y humanistas paraguayos, entre ellos, Martín Almada, descubridor de los archivos policiales de la época de la dictadura del general Alfredo Stroessner.
Irurzún fue la única baja de la media decena de hombres y mujeres del ERP que planificaron y ejecutaron el atentado que terminó con la vida de Somoza, su chofer y de un hombre de negocios estadounidense, cuando estas tres personas se trasladaban en un automóvil Mercedes Benz por avenida España, a la altura de América.
Aquel comando insurgente fue encabezado por Enrique Gorriarán Merlo, quien falleció recientemente por causas naturales.
Romá explicó que el objetivo de la justicia argentina “es cumplir con el pedido de identificar y repatriar los restos de Irurzún”, pedido que hizo su familia para darle sepultura en su país de nacimiento.
El diario ABC informó que la gestión para la excavación fue iniciada por la esposa de Irurzún, María Cristina Bolatti, quien realizó varios trámites judiciales para lograr la localización del cuerpo del guerrillero.
El dato sobre el lugar donde se debía excavar fue suministrado por un viejo sepulturero jubilado como empleado en el Cementerio del Este, Martín Almada, quien confesó haber sepultado a Irurzún por orden de la Policía.
El testigo contó que el guerrillero fue enterrado en un cajón de madera sencilla y que antes de inhumarlo destapó el féretro y descubrió que tenía al menos 18 orificios de bala.
Martín Almada recordó que, según diversos testimonios, el argentino fue tomado con vida, torturado y muerto antes de ser presentado a la prensa, todavía mojado -presumiblemente por las “pileteadas”- al día siguiente del atentado que conmocionó al Paraguay.