Cuando Internet surgió era un lujo al que solo accedía un sector minoritario de la población en los países más desarrollados. En la segunda mitad de la década del 90 empezó a masificarse y de a poco se convirtió en una herramienta de democratización de la información. Desde 2018 el derecho de acceso a Internet es reconocido por las Naciones Unidas como fundamental para los hombres y mujeres del mundo. Este derecho garantiza la conectividad, el acceso a la infraestructura y a los servicios de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) de manera equitativa, económicamente accesible y con una calidad adecuada.
Eso en el plano teórico. En la práctica, aún permanece sin acceso a Internet un tercio de la población mundial, es decir, alrededor de 2.600 millones de personas. El dato lo acaba de publicar la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), precisamente la agencia tecnológica de la ONU, y permite inferir que la enorme desigualdad que existe en el mundo se materializa también en la brecha tecnológica.
La cantidad de personas conectadas crece lentamente año a año, pero el ritmo de la inclusión digital es lento considerando que entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible se encuentra el que establece que en el año 2030 debe haber una conectividad “universal y significativa”.
Las restricciones para lograr el objetivo provienen tanto de las limitaciones tecnológicas de los países menos desarrollados como de la falta de habilidades digitales de un sector de la población.
En la Argentina, el derecho al acceso a Internet está previsto en la Ley 27078, sancionada en diciembre de 2014. La norma señala en su artículo 2° que “las disposiciones de la presente ley tienen como finalidad garantizar el derecho humano a las comunicaciones y a las telecomunicaciones”, entre otros objetivos igual de ambiciosos. Según datos del último trimestre del año pasado, el 92% de los hogares contaban con conexión a la red. Como puede apreciarse, el porcentaje de acceso a Internet es considerablemente más alto que el promedio mundial, pero aún falta para alcanzar la universalidad.
El progreso es paulatino. Según estadísticas publicadas por el INDEC, en el último año se registró un incremento del 1,4% de accesos a Internet fijos. La provincia que más creció en este rubro fue La Rioja, con un 6,6%. Pero hubo provincias que menguaron la cantidad. Justamente la que tuvo la mayor disminución fue Catamarca, con un 22%. En lo que respecta a los accesos a Internet móvil, el aumento general del país fue del 5,7%.
Las restricciones para lograr el objetivo provienen tanto de las limitaciones tecnológicas de los países menos desarrollados como de la falta de habilidades digitales de un sector de la población. Éstas pueden lograrse capacitando a la población a través de la educación formal pero también mediante la educación informal. En cuanto a la inversión en tecnología para conectar a todos los habitantes es, sin duda, onerosa, pero debe efectuarse porque los beneficios son mayores y además es obligación del Estado hacer cumplir la norma en vigencia.n